La otra caída del otoño (20-IX-2018)

 

¡Si fuera hoja…
qué más diera!
–          ¡Si mi carne comida
por los años
obligada a hincarse ante el rey Cronos,
que fuera hoja!
          ¡Que fuera eso!

Éste el otoño doliente:
la hora del temor.
A las hojas les castañetean los dientes.
–          Ya nada habla como tú, clara rama,
madre de las flores, de las hojas verdes.
Ya nadie conoce tu secreto.
Te has llevado contigo
a otra latitud, a otro planeta,
la verdad de tu savia.
Ya nada ama nada,
todo seco, todo yerto.
–          Aplauden como idiotas las hojas infelices.
–          Todo es muerte.

Cascarones vacíos, las hojas.
¿Son los fantasmas que se agarran con sus dientes a la vida?
¿Mi cuerpo un mero cascarón más –y que no se agarra–?

Ése es el otoño:
Del invierno saldrá otro invierno,
a la noche la engendrará otra noche.
–          Éste es el otoño:
Un invierno.
Los nuevos jenízaros son analfabetos.
El otoño es el oro corrupto.
Las ramas peladas.
La vigilia sin fin del insomne.
Éste es el otoño: Nada amanece.
Los dedos son huesos
buscando anos para vestirse.
Lo demás no es ya más.
El otoño ha encerrado en su ano mayor al mundo.
Otoño,
oro podrido.
Ramas peladas.
Vigilia eterna el insomne.

Brooklyn, otoño de 2006
(cuando las puntas de las hojas de
este otoño apuntan a Irak, reza…)

Carmen Boullosa (1954)
Corro a mirarme en ti
Conaculta, México, 2012

Anuncios

Dolor (26-VI-2018)

 

Mi abismo se llenó de su mirada,
y se fundió en mi ser, y fue tan mía,
que dudo si este aliento de agonía
es vida aún o muerte alucinada.
–          Llegó el Arcángel, descargó la espada
sobre el doble laurel que florecía
en el sellado huerto… Y aquel día
volvió la sombra y regresé a mi nada.
–          Creí que el mundo, ante el humano asombro,
iba a caer envuelto en el escombro
de la ruina total del firmamento…
–          ¡Mas vi la tierra en paz, en paz la altura,
sereno el campo, la corriente pura,
el monte azul y sosegado el viento!

Enrique González Martínez (1871-1952)
Poemas truncos (1935)
En Obras completas, El Colegio de México, México, 1971

Teoría del espacio (20-VI-2018)

Vamos a comenzar por el principio
–          Estamos aquí.
Ustedes lo saben tan bien como yo.
–          Unidos por la palabra estamos aquí.
Al servicio de una voz estamos aquí.
Leyendo entre líneas estamos aquí.
Al pie de la letra estamos aquí.
–          ¿Acaso conocemos otro punto
de partida que el estar aquí?
–          Nunca hemos estado en otro lugar.
Nunca hemos conocido otro tiempo.
Nunca nos hemos visto en el pasado.
Nunca nos encontraremos en el futuro.
–          Esto es lo que conocemos
y esto lo que compartimos.
–          No tenemos otro espacio.
No tenemos otro tiempo.
No tenemos otra vida.
No tenemos otro cuerpo.
–          Estamos aquí.
–          Sólo aquí.
–          Aquí.

Alberto Blanco (1951)
La raíz cuadrada del cielo
Universidad Autónoma de Nuevo León,
Monterrey, 2016

Me han contado (11-III-2018)

 

Me han contado
que es preciso resignarse
desde muy joven
a la idea
de encontrarnos
alguna vez
en un vacío ámbito
desprovisto de memoria,
a no encontrarnos pues,
mientras afuera,
en algún lado,
en todas partes,
transcurriendo indiferente
como respiraciones
iguales y distintas
que se imbrican sin saberlo,
bulle la vida
sumida hasta la médula
en sus asuntos
sin tomarnos en cuenta
la ausencia.
Eso me han contado.
Pero no sé:
eso de morirme un día
parece tan remoto,
tan historia ajena,
tan algo que sólo le ocurre a los demás…

Enrique Jaramillo Levi (1944)
Los atardeceres de la memoria (1970-1978)
Federación Editorial Mexicana, México, 1978

Nieblas (29-I-2018)

En el alma la queja comprimida
y henchidos corazón y pensamiento
del congojoso tedio de la vida.
……….Así te espero, humano sufrimiento:
¡Ay! ¡ni cedes, ni menguas ni te paras!
¡Alerta siempre y sin cesar hambriento!
……….Pues ni en flaqueza femenil reparas,
no vaciles, que altiva y arrogante
despreciaré los golpes que preparas.
……….Yo firme y tú tenaz, sigue adelante.
No temas, no, que el suplicante lloro
surcos de fuego deje en mi semblante.
……….Ni gracia pido ni piedad imploro:
ahogo a solas del dolor los gritos,
como a solas mis lágrimas devoro.
……….Sé que de la pasión los apetitos
al espíritu austero y sosegado
conturban con anhelos infinitos;
……….Que nada es la razón si a nuestro lado
surge con insistencia incontrastable
la tentadora imagen del pecado.
……….Nada es la voluntad inquebrantable,
pues se aprisiona la grandeza humana
entre carne corrupta y deleznable.
……….Por imposible perfección se afana
el hombre iluso; y de bregar cansado
al borde del abismo se amilana.
……….Deja su fe en las ruinas del pasado,
y por la duda el corazón herido
busca la puerta del sepulcro ansiado.
……….Mas antes de caer en el olvido
va apurando la hiel de un dolor nuevo
sin probar un placer desconocido.
……….Como brota del árbol el renuevo
en las tibias mañanas tropicales
al dulce beso del amante Febo,
……….así las esperanzas a raudales
germinan en el alma soñadora
al llegar de la vida a los umbrales.
……….Viene la juventud como la aurora,
con su cortejo de galanas flores
que el viento mece y que la luz colora.
……….Y cual turba de pájaros cantores,
los sueños en confusa algarabía,
despliegan su plumaje de colores.
……….En concurso la suelta fantasía
con el inquieto afán de lo ignorado
forja el amor que el ánimo extasía.
……….Ya se asoma, ya llega, ya ha pasado,
ya consumió las castas inocencias,
ya evaporó el perfume delicado.
……….Ya ni se inquieta el alma por ausencias,
ni en los labios enjutos y ateridos
palpitan amorosas confidencias.
……….Ya no se agita el pecho por latidos
del corazón: y al organismo activa
la congoja febril de los sentidos.
……….¡Oh ilusión! mariposa fugitiva
que surges a la luz de una mirada,
más cariñosa mientras más furtiva.
……….Pronto tiendes tu vuelo a la ignorada
región en que el espíritu confuso
el vértigo presiente de la nada.
……….Siempre el misterio a la razón se opuso:
el audaz pensamiento el freno tasca
y exánime sucumbe el hombre iluso.
……….Por fin, del mundo en la áspera borrasca
sólo quedan del árbol de la vida
agrio tronco y escuálida hojarasca.
……….Voluble amor, desecha la guarida
en que arrulló promesas de ternura,
y busca en otro corazón cabida.
……….¿Qué deja al hombre al fin? Tedio, amargura,
recuerdos de una sombra pasajera,
quién sabe si de pena o de ventura.
……….Tal vez necesidad de una quimera,
tal vez necesidad de una esperanza.
del dulce alivio de una fe cualquiera.
……….Mientras tanto en incierta lontananza
El indeciso término del viaje
¡ay! la razón a comprender no alcanza.
……….Y ¿esto es vivir?… En el revuelto oleaje
del mundo, yo no sé ni en lo que creo.
Ven, ¡oh dolor! Mi espíritu salvaje
te espera, como al buitre, Prometeo.

Laura Méndez de Cuenca

A las orillas de un río… (11-V-2017)

A las orillas de un río
bajo un árbol de senté
y todo el tiempo era mío
sin por qué ni para qué
          Sin por qué ni para qué
vi todo el tiempo pasar
supe de dónde nacía
y el mar al que iba a llegar
          A las orillas de un río
mi vida toda pasó
y creo también que la vida
de que vengo a donde voy
          Bajo el árbol junto al río
toda la tarde pasé
no se me olvida ese día
en que de mí me olvidé

Ricardo Yáñez