Tarde fría (2-V-2018)

 

En la ciudad se pierde el nombre, la voz
Desaparecen en silencio
uno a uno nuestros padres
Lo que sus brazos hicieron
ya se borra en las fachadas
En la tarde mientras camino, veo
el viejo puente derrumbado,
tomo una piedra pero ya no hay nadie
contra quién lanzarla
Una bicicleta que nos llevaba a ojos cerrados,
la ciudad bajo el concreto
El día tarda en calentarse,
solo en la oscuridad pulsa
un centímetro bajo la piel
me hospeda
y guarda para ti sus ojos
Mi cuerpo muere por fuera
aunque en las tardes frías
zozobran las hojas en la estación
El hacedor de los inviernos
nos deshoja
aun por dentro
Solo cruza la frontera
el cadáver en el río del migrante
nada
que declarar
bajo un mismo sol y cielo.

Gilberto Zúñiga (1955)
Fragmentos del Pacífico
Editores del Hotel Ambosmundos /
Centro Cultural Tijuana / Instituto
Municipal de Arte y Cultura de Tijuana
México, D.F., 2006

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Las ballenas y las frutas… (27-V-2018)

 

Las ballenas y las frutas,
la celulosa fina del agave
cicatrizan del mismo modo:
las cortezas de los árboles, las hojas con plaga,
los pupitres, las paredes, las ventanas
de autobuses y vagones
se vuelven distinguibles por la mutilación
que los nombra.
Después del impacto con las hélices
después de la sangre y las navajas
no podemos saber de su dolor,
sólo una estadística,
una gráfica.
–          Las cicatrices que tengo
no son tan profundas:
mi piel no es tan gruesa.
–          El ardor familiar del cuchillo
como el dolor esperado
del segundo tatuaje.
Hacerlo a escondidas,
elegir con la vista
dónde entraría el filo.

Aurelia Cortés Peyron (1986)
Antología de letras, dramaturgia, guion
cinematográfico y lenguas indígenas
Fonca, México, 2017

Nos quieren volver a matar (24-V-2018)

 

I
Sí, indigna la piel arrancada a un pueblo
que bebe la sangre
de un país sin rostro y sin memoria
–          Sí, indignan las indiferencias y las traiciones.
–          Pero también indigna marchar hacia el olvido
vociferar al aire
rebotar ecos en muros virtuales y blindados
secarse la lluvia
encender el televisor
y un porro y otro
y esperar
y esperar
esperar más sangre para otra marcha.

II
Tantas voces a una voz…
“Nos quieren volver a matar”
una y otra vez
se aviva el fuego de un infierno
y no basta marchar a la luz de una vela
no bastan los silencios y los gritos
hay que incendiar las banderas a media asta
quemar los afiches caducos
hay que encender la memoria de todas las muertes
y no de unas cuantas
hay que incendiar el infierno
y sacudir el olvido.

Rodrigo de Gardenia (1977)
Vagabundo amor
El Rincón del Quijote, Puebla, 2016

Amor (18-I-2018)

Sólo la voz, la piel, la superficie
pulida de las cosas.
……….Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco
rebalsaría y la mano ya no alcanza
a tocar más allá.
……….Distraída, resbala, acariciando
y lentamente sabe del contorno.
Se retira saciada
sin advertir el ulular inútil
de la cautividad de las entrañas
ni el ímpetu del cuajo de la sangre
que embiste la compuerta del borbotón, ni el nudo
ya para siempre ciego del sollozo.
……….El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca.
……….Hasta que un día otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel, a superficie
ofrecida, entregada, mientras dentro de s´i
la oculta soledad aguarda y tiembla.

Rosario Castellanos

Amor (31-X-2017)

Sólo la voz, la piel, la superficie
pulida de las cosas.
         Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco
rebalsaría y la mano ya no alcanza
a tocar más allá.
         Distraída, resbala, acariciando
y lentamente sabe del contorno.
Se retira saciada
sin advertir el ulular inútil
de la cautividad de las entrañas
ni el ímpetu del cuajo de la sangre
que embiste la compuerta del borbotón, ni el nudo
ya para siempre ciego del sollozo.
         El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca.
         Hasta que un día otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel, a superficie
ofrecida, entregada, mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla.

Rosario Castellanos

Lamento por las flores de David Burnham (11-X-2017)

flores de miel flores de piel flores
calientes salían de david burnham
quieto en el aire frío lunar
sin remedio sin adioses sin Dios
         ¡ah david burnham!
su clavícula clavada en el cosmos era la que más florecía
extrañas vidas daba para la época
en que la gente era infeliz
         y preguntaba ¿cómo era el niño david en la clase de inglés?
nunca se supo cómo era
pero está quieto entre fulgores
su cabeza se la come la luz
         david burnham amó este final
no quiso a la tierra ni al agua
cómo cantaba al disolverse
inclinado hacia el sol
         que le tapó las manos los ojos los pies
cuidándolo como a palomo ciego
en tanto cae la noche padre y madre
como oso silencioso
         las cuatro caras del dolor se apagaron
para david burnham navegando o ardiendo todavía
dulce dulce
detrás del espectáculo
         así terminó david burnham se le caía un polvo fino
como jazmín donde avanza la noche
aplasta y se perfuma
¡ah solo en el espacio!

Juan Gelman