Juegos para conversar (30-XI-2018)

 

Como el vuelo de un pájaro
quemante
las palabras surgen
de mis labios,
te hablo del pasado,
de amaneceres trémulos,
de las olas y su tesitura en tu piel.
–          Tú dibujas las palabras en las que
gira una niña
con los pies heridos, anhelosos
de volar.
–          Y el sonido se desliza
por mis oídos
moroso
invade
los escondites
del meditar.
–          Si me hablas yo escondo mis
palabras
para escucharte más.
Si me hablas
mis palabras vuelan
al alcance de las tuyas
jugando a nunca acabar.
–          Tu voz
susurra en mi oído,
acaricia por mi boca
tus labios
y penetra
deleitosa en su sabio
dialogar,
sigue amor,
yo la haré flor en tu cuerpo
para deshojas en la lenta hora
de la soledad.

Miriam Balboa-Echeverría
Juegos para entretener a un amante
Libros Tierra Firme, 2000

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Nocturno (30-X-2018)

Aquí voy en el río
desconocida, larga.
–          Y cabeceo en el viento
como el toro,
que en éxtasis levanta
la llama de sus ojos,
brillantes por la sed
de oscuras aguas.
–          Y me hundo en la noche
como en el conocido pecho
de mi madre,
húmedo y sin palabras.
Muerdo el fruto del día,
y en el silencio voy
como la rama
enamorada y muda
que danza.
–          Ahí van mis sentidos
prendidos en el vientre de la noche
como siete cabritas
palpitantes y fijas.
–          Sola me quedo,
junto al que se oculta
hollando a sus creaturas.
–          Entre las ramas
flotando van estrellas
como frutillas duras.
–          Bajo este cielo, ay, todas las cosas
van hablando entre dientes
solas y presurosas.
–          Bajo este cielo, ay,
me voy rendida
como la hierba hollada.
Y queriendo cantar,
Y sin hallar palabras.

Dolores Castro (1923)
“Toda la eternidad una paloma”.
En Ritmo. Imaginación y crítica,
núm. 23, CCH Naucalpan

Canciones del pozo sin agua (21-X-2018)

 

1
Tumba en el son tu risa,
túmbala, corazón,
tírala al sol, no hay prisa,
corazón.
Tumba tu muerte,
tu llanto,
corazón con suerte,
espanto del espanto.
En este son con ron
–alegría de la agonía–
bébete, corazón,
y túmbate de día.
Hace calor
(¿quién lo hace?)
hazte a ti mismo, tambor,
boca de abismo sonoro,
corazón, grano de oro,
hazte calor.
Tumba tu sangre caliente
Sobre mi frente.
Corazón, no digas nada
por no espantar la espantada
esperanza malquerida,
túmbate, corazón, sobre mi vida.
Y baila conmigo el son,
y cántalo que lo canto,
ven conmigo corazón,
mientras tanto.

2
Aguamarina, la ingrata
piedra que no mata,
aguaceleste, aguajazmín,
ha llegado muy tarde
pero ha llegado al fin.
Aguaceleste viene del este
y del otro. Es un polvorín.
–         Agua de la ribera,
agua del ojo sombrío,
aguafuerte de la muerte
corazón mío.
Aguazul verde amarilla,
agua de estrella estrellada,
he aquí junto a tu orilla
mi mirada.
(¡Qué sabroso usar palabras
para no decir nada!)

3
Cuando estés triste ponte a cantar.
Cuando estés alegre, a llorar.
Cuando estés vacío, de verdad vacío,
ponte a mirar.
–         ¿Qué muralla que pueda resistir el canto?
Nada te puede separar
del terrón de tierra o de la nube
si te pones a cantar.
–         Para cantar hay que saber pocas palabras
y ponerse una en la boca y con ella jugar
como con una piedra o un caramelo
entre el diente y la lengua y el paladar.
Cuando vienes a ver se te derrite
el espanto y el malestar.
Ponte amor mío a cantar
(párala-párala-paralá)
yo te voy a mirar.

4
Como la sombra de los pájaros
pasan los días.
Tengo sueño de vivir.
Mi corazón es un hambre olvidada.
Igual que la arena entre mis dedos
se va la vida
y la tierra florece con flores y con niños.
Tengo sueño de amar,
quiero dormir cantando, como si fuera a nacer
o a morir,

5
Esta noche vamos a gozar.
La música que quieres,
el trago que te gusta
y la mujer que has de tomar.
Esta noche vamos a bailar.
El bendito deseo se estremece
igual que un gato en un morral,
y está en tu sangre esperando la hora
como el cazador en el matorral.
Esta noche nos vamos a emborrachar.
el dulce alcohol enciende tu cuerpo
con una llamita de inmortalidad,
y el higo y la uva y la miel de abeja
se mezclan a un tiempo con su metal.
Esta noche nos vamos a enamorar.
Dios la puso en el mundo
a la mujer mortal
–a la víbora víbora de la tierra y del mar–
y es lo mejor que ha hecho el viejo paternal.
¡Esta noche vamos a gozar!

Jaime Sabines (1926 – 1999)
Recuento de poemas 1950 / 1993
Joaquín Mortiz, México, 1997

De “Elementos para un poema” (5-IX-2018)

 

XVII
Cualquier cosa que se diga acerca del silencio, cualquier interpretación o sentencia, no lo
aclara, lo destruye. Afirma la teoría que una palabra no es metáfora, que ésta se construye con una frase o una expresión. Sin embargo, hay palabras que por sí solas dan origen a una expresión metafórica por su enorme carga de sentido. Así, silencio es la fuente de todos los significados, la más contundente de todas las metáforas.
XVIII
Trato de rescatar palabras que la gente tira a la basura, las limpio, retiro con cuidado las
costras que las cubren, las pongo a orear, reúno un montón de palabras que buscan una
realidad para nombrarla. Sin embargo, al término de cada singladura me descubro los
bolsillos llenos de silencio y, en las tardes, arrojo los silencios a la sala y el patio, a las
calles, los jardines, las panaderías y las antesalas.

Norberto de la Torre (1947)
Tiempo es una metáfora que duele

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Editorial Universitaria (UMSNH), 2002

Mujer inacabada (24-VII-2018)

 

Digo la palabra clave y no funciona
has revuelto las letras, las sílabas
que con tu gesto subrayabas
–           Estoy de nuevo en el principio
a partir de cero reúno de nuevo las letras
descarnadas ya sin sueño
–           El lenguaje de tu cuerpo niega esa
cercanía adivinada
tu insomnio no me pertenece
–           Cuidas y descuidas lo que para mi avidez
son las señales del que se quiere amado y
libre de palabras
           Si adivino mi discurso quedo pasmado
ante la perfección del fingimiento
ahora soy el que no duerme
–           Pero amo por primera vez a la mujer
aquí trazada tan lejos ya
de ésta que me lee y no me oye.

Raúl Jesús Rincón
Guardar todo
Aldvs, México, 2014

Mientras tomo una taza de café… (11-I-2018)

 

Mientras tomo una taza de café repaso los poemas que he escrito
¡Cuánta confusión! ¡Cuántas palabras perdidas!
¿Bajo qué impulso lancé mi pecho mis descomposturas
a la búsqueda de ese mar que no es claro ni habitable?
Si he dicho soledad árbol o cieno
fueron palabras imprecisas para extender mis brazos
para darle un vuelco al reloj y mostrar su desnudez
y sus caminos
He tomado conciencia de mis obligaciones
y he querido dar a los hombres nada más un relámpago
Debajo de una imagen ahora me duermo
ahora la doblo ahora la subrayo
Mañana despertaré en un mundo nuevo

Óscar Oliva

No es alguien… (18-XI-2017)

No es alguien en especial quien duele
sino el amor
amor a secas
cercanía sin palabras
serenidad
ser nidos juntos
amor callado
amor a gritos
cuando la infancia no es difícil
sino para los ojos del adulto
adulterado amor
que por pensar se pierde
amor atado y desatado
amor ateo
de un dios enceguecido
de esta vendimia
de firmamentos inventados
intentando brillar a un mismo tiempo

Andrea Montiel