Mañana que se demora en los ojos (12-I-2019)

 

El gato [único sobreviviente]
y libros que ganaron sitio en el estante
se quedarán conmigo;
todo lo demás saldrá de casa en unos días.
Aquí las cosas seguirán como siempre,
ya sabemos que el tiempo es el mejor abortivo.
Entonces el cuarto ensanchará su respiración
y el aire cubrirá las paredes lastimadas.
Pesan tanto las fotos que se vencen:
racimos de memoria sobre el suelo.
Esta mañana se demora en los ojos,
parece que el amor tiene un desvelo de meses.
Recuerdo que amanecimos solos
con los años golpeándonos la puerta,
abrazados a no sé qué esperanza
y no supimos si soltar el llanto
o preparar café
para que el tedio se nos despertara.

Ángel Vargas (1989)
Límulo
Secretaría de Cultura, FETA, México, 2016

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Ensayo de un divino amor (10-X-2018)

 

Llega hasta mí un canto de pájaros nocturnos
qué harás ahora mientras escribo para ti
busco con placer un rincón íntimo y oscuro
donde pueda anegarme con tu luz.
No temas por mí, al fin y al cabo
en otro tiempo y otras circunstancias
soy tú.
Cualquier punto es bueno en una esfera
para hacer vértice
sólo cuida de no romper el destello,
la magia cóncava de los cuerpos celestes y terrosos
que infinito naufragan.
No, no rompas el hechizo que has ido propagando
con tus ojos
deja que el ámbar lejano de la luz eléctrica
siga simulando estrellas artificiales
alumbrando los anchos callejones del mundo
piensa que mi amor es el calor refugiándose
en la copa de los árboles
que miramos gracias a la pura transparencia del aire.
Sólo un sonido leve, llamador de la paz,
Atropellado de luz, blanca y refulgente.
Así siente mi corazón por ti.
Murmulla el silencio y se oscurece el cielo
las siluetas de los árboles anchas y redondas
moviéndose en su danza nocturna y milenaria
ajenos los pájaros susurran
conocedores de la noche
y en espiral hacen su vuelo
en ondas cortas y elevadas
tiernas penumbras de la noche que empieza
son las sombras que envuelven tu recuerdo.
Sin luz, buscan mis dedos las letras de las teclas
y pienso en ti, sin puntos, sin comas, sin acentos.
Un delicioso viento entra por la ventana
son tus manos que acarician mi cara.
Ya sé, igual que tú quisiera no quererte
y ser indiferente al abismo de sol al que me orilla la noche.
Vuelvo a nacer, boca que me traga
húmedo imán, lágrimas redondas
ausencia acostumbrada,
arde mi corazón
quiero arder en tus ojos
calcinar tus venas y tus huesos.
Lirios azules custodian el desvelo
y pienso en ti
allá, lejos en la distancia,
un sueño aletargado y venenoso
te hará pensar en mí
y humedecerte en una lluvia blanca
y un prohibido destello de amapolas
te llamará a los campos
de las cóncavas sombras.

Dolores Guadarrama (1958)
En Quinteto para un pretérito
Chihuahua, Chihuahua, 2000

In memoriam (22-IX-2018)

Croquis sentimentales

Arrasados de lágrimas los ojos,
solíame decir: “Cuando me muera,
no vayas presto a mi sepulcro, espera
al claro mes de los claveles rojos.
–          “Entonces habrá pájaros y flores
y brisas olorosas a tomillo,
y esplenderán las lápidas con brillo
de lucientes cristales de colores.
–          “Entonces, alfombrados de verdura
hallarás, a tu paso, los senderos,
y la voz de uno o dos sepultureros
entonará canciones de ternura.
–          “Entonces ven a mi sepulcro; llega
risueño el rostro, alborozada el alma,
como el amante que en serena calma
al dulce afán de amar feliz se entrega.
–          “Cuando te acerques, alzarán los lirios
su cáliz ormesí, los nomeolvides
serán mis valerosos adalides
que han de vencer tus lúgubres delirios.
–          “Allí leerás mi nombre entre festones
de espigas frescas y de ramas nuevas,
y sentirás que dentro el pecho llevas
frescas también tus viejas ilusiones.
–          “Te inundará la vida de mi tumba,
y lejos de creerme entre los muertos,
soñarás un edén tras los inciertos
límites misteriosos de ultratumba.
–          “Y en tu imaginación contemplativa
verás cruzar mi sombra fascinada
por ensueño inmortal, que tu llegada
espera sonriente y rediviva.”

Balbino Dávalos (1866-1951)
El Parnaso mexicano (los trovadores de México)
Maucci Hermanos, México – Buenos Aires, 1905
José López Rodríguez, Habana

De “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” (22-VIII-2018)

A mi querida amiga Encarnación López Julvez
4. Alma ausente
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
–           No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
–          El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
–          porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
–          No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
–          Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
Federico García Lorca (1898-1936)
Obras completas
Aguilar, Madrid, 1960

Aliento (3-VIII-2018)

 

Hablar
para no morir
–           Amar la palabra
para no perderme
–           Letanías de toda la noche
Miedo a dormir
–           Alguien me mira
dentro de los ojos
No puedo cerrarlos
–           En la vigilia
ganaré la batalla
El lenguaje
no me dejará sucumbir
ante mis enemigos invisibles
o mis amados
de carne y hueso
–           La palabra es mi luz
el fuego interior
donde caliento mis manos
–           Al pronunciar cada una
en mi vida
lentamente se irá
el aliento

Gloria Posada (1967)
Bajo el cielo
Antología poética 2011-1985
Universidad Veracruzana, México, 2013

Diamantina (14-VII-2018)

 

Las hadas fueron junto a tu cuna,
Y un don te dieron, una por una.
–Tendrá la crencha de Berenice.
–La piel sedosa que tuvo Eunice.
–Para que mire sus lindas galas,
los verdes ojos le doy de Palas.
–Dotar sus dientes a mí me toca,
collar de aljófar pondré en su boca.
–Tendrá los labios como amapola.
–Los pies tan breves cual de española.
–El que la mire la idolatra:
le doy las gracias de Cleopatra.
–Pues que la adore el que la vea:
será la Venus de Citerea.
–           Así dijeron una tras una,
todas en coro junto a la cuna.
–           Y un gnomo enano, de pelo lacio,
de ojos biliosos, cual de topacio,
y piernas corvas, como una comba,
cayó de pronto cual una bomba,
y así les dijo: “Bella reunión,
falta a la niña un corazón:
por eso llego todo anhelante,
y en esa entraña pongo un diamante.”
–           Y así creciste, dulce bien mío,
llena de encantos, y el pecho frío;
y así te yergues, soberbia Antea,
como trasunto de Galatea.
–           De nieve llevas una coraza
que mis amores siempre rechaza,
y en vano gimo de ti delante:
tu alma es tan dura como el diamante.

Francisco González León (1862-1945)
Poemas Ernesto Flores (compilador)
Fondo de Cultura Económica, México, 1990

Disertación sobre el origen de la vista (4-VII-2018)

 

La primera vez que me miraste de ese modo,
tratando de descifrar el acertijo de mi cuerpo,
mi sangre se espesó de pronto, fui piel
plenamente, a mediodía. Años más tarde
supe que nuestros ancestros submarinos
desarrollaron en la piel un par de leves hendiduras
más sensibles. Eran los ojos: dos agujeros negros
en los que caía el mundo. Lo que fue temperatura
se hizo luz, por primera vez vista, traducida del tacto.
–              Pero yo ya lo sabía de algún modo.
Sin decírmelo me mostraste
que mirar es tocar, una variante
que no precisa
cercanía. Tenías razón
en mis manos, mis labios,
mis alargadas clavículas, lo visible
y manso de mi cuerpo. Me conocías
a flor de vista, a golpe de ojo y sin saberlo,
es cierto, me tocabas. Que eso te consuele.

Elisa Díaz Castelo (1986)
Principia
Premio Nacional Alonso Vidal 2016
Instituto Municipal de Cultura y Arte, Hermosillo, Son.
Programa Editorial Tierra Adentro, México, 2018