Sueño (22-VII-2018)

 

Verso 1
Me mantengo firme, tú ya me conoces
yo soy el eco tu secreto a voces
aquí hay cero poses, nadie pone stop
para que goces, traigo hip hop.
Te escucho aullar, en luna llena
nadie me frena desmiénteme nena
soy la condena y la redención
mi nombre excelencia mi apellido perfección.
Tengo la visión que tiene un empresario
tengo la misión que tiene un mercenario
o sea que no fallo siempre certero
el canto del gallo escuchas primero.
Representa D.F. sin perder el eje
escuche mequetrefe no se me apendeje
deje de ladrar, pura estupidez
tú eres el bistec pedazo de res.
Que no lo crees tú eres el buey
¿qué no lo ves? yo soy el rey
siempre real y lo demuestro
mire mi carnal yo soy el maestro.
Soy líder nato imparto lecciones
al público impacto con improvisaciones
en varias ocasiones y no sólo a veces
soy el tiburón que nada con los peces.

Coro x4
De dónde vengo y a dónde voy
éste es mi sueño y es lo que soy.

Verso 2
Echando carrilla con toda mi pandilla
somos tan molestos como una ladilla
soy el que acribilla al que va en el coche
yo soy el que brilla en medio de la noche.
Sabanas compitas, directo de la tierra,
de marias y de lupitas buscando nalguitas
pa pasar el rato y armar el coto
yo soy ese vato de bolsillo roto.
Cuál es mi fortuna, todos mis carnales
cuidado con la tuna y con los nopales
se pueden espinar igual con los chayotes
no puedes confiar en los fucking coyotes.
Vocales consonantes pupilas dilatadas,
desde tiempos de antes rolas tarareadas
sagradas consagradas, checa si le agradas
al público en las gradas a casadas y dejadas.
Una carnita asada sabes pal bajón,
se arma la vaquita y sale pal cartón
cáele pal cantón y que suene la bocina
de cuadra a cuadra esquina en esquina.
Si eres como Squiner vete con mamá,
si te gusta el thiner vete con tu mona,
aquí puro gabacho chelas y bacacho
un mexicano macho, jodiendo al gabacho.

Efyl Rotwailer
Mario Alberto Medel Campos
Rap Cancionero
Mar de Sirenas, México, 2014

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Esto no es un poema de amor, es algo más serio (10-VII-2018)

Hace ratito fui raptado por una ráfaga de suspiros,
daba pequeños saltos, saltaba planetas.
También no hace mucho que soñaba que tenía insomnio.
La noche duerme, las casas se elevan,
los mitos se desmoronan.
Ésta es una manera de enterrar el silencio
podría escribir mi historia en tus labios.
Permíteme ser espontáneo:
el amor da más de trece kilómetros por litro.
Permíteme ser cursi:
volteo los ojos y me miro por dentro
tengo los bolsillos vacíos y el corazón del lado izquierdo.
 –         El amor no tiene nada que ver con las canciones de José José.
Mil perdones, príncipe.

Armando Alanís Pulido (1969)
Los delicados escombros
Conaculta, México, 1998
Tomado de Árbol de variada luz. Antología de
la poesía mexicana actual, 1992-2002
Estudio preliminar, selección
y notas de Rogelio Guedea
Universidad de Colima, Colima, 2003

Estábamos en eso de salvarnos (2-V-2018)

 

Estábamos en eso de salvarnos, estábamos
amargos y oscuros
sobre el caballo del tiempo.
–          Tú no me veías,
debí saberlo. Tú no me veías
zozobrando.
–          Una tarde sembré un brazo de siempreviva
porque estábamos en eso de salvarnos
y yo pensaba en los retoños
con apasionada inocencia,
mientras el mar, su cadera turbulenta,
nos arrojaba entre médanos de niebla.
–          Era el cielo tendido entre los mares,
el grito acallado en la garganta
con hirvientes alfileres,
–          pero estábamos en eso de salvarnos,
porque pensaba “qué hermoso sería
salvarse entre dos manos”.
–          Porque estábamos en eso de salvarnos,
caminé tras de otros pasos
con la voz atenazada por la asfixia,
una urgencia de metales y campanas,
mientras las llamas devoraban
la maleza que crecía entre nosotros.
–          Porque estábamos en eso de salvarnos,
quise entregarme a la delicia del ensueño
en una habitación donde la sangre
y su ramo carnal
pudieran cerrarme los ojos,
–          porque estaba en eso
de caminar sobre la cuerda,
y era nada más salvarse,
para no poner
el pie sobre el vacío, poner
el pie sobre la cuerda.
–          Fue por eso,
porque la muerte tenía
la blancura toda para ella,
–          que anduve de cima en cima
desterrada,
y los frutos todos
amargaban mi lengua;
–          porque estábamos heridos y solos
en esa desventura, en esa
tierra donde los hombres
se conocen a sí mismos,
–          mientras los otros, envilecidos como hienas
y voraces aves de rapiña,
nos miraban persiguiendo
estrellas en un pozo:
–          la perra que viste vestirse de cisne,
la muda nutria desangrada,
–          y porque sabía ya de esa sombra,
de su hondura casi agua, casi cielo,
–          porque había que cerrar los ojos,
no ver hacia delante,
–          porque adelante estaba ya la tierra,
–          porque en su negro rumor,
entre sus brazos,
vi nacer un manantial,
toqué sus aguas,
–          y la tierra tenía sabor a pan,
a fruto,
–          porque vi, cayendo, todo el amor
desbordado y cierto
una noche sin palabras.

María Rivera (1971)
Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982
Margarito Cuéllar, Mario Meléndez,
Luis Jorge Boone y Mijail Lamas
UNAM / UANL, México, 2012

De “Letanía erótica para la paz” (13-IV-2018)

 

Bebo en tus ojos…

Bebo en tus ojos y en tus manos bebo,
hueles a intensidad, como la noche,
y en este olfato ciego sé que te pertenezco.
–         Acoge mi esplendor y conviértelo en ruina,
porque me doy entera como un día de sol,
porque soy la constante,
porque soy la distinta,
porque me llenas de amor hasta las lágrimas,
porque estamos en este mundo construido por nosotros
por nosotros,
porque en el lecho identificamos la muerte
al dar vida.
–         Este animal que dormía en mí en su bosque de ternura,
este albor que me brilla por los poros,
estos conos truncados de las frases,
esta tu soledad urgida que se prendió en el desierto
esperando el sonido de bocas silenciosas,
la caricia colgada de las manos dormidas,
el cabello hacia el viento,
esta antorcha de tactos que nos queman los huesos,
es el mundo de siempre
el que estamos viviendo.

Griselda Álvarez (1913-2009)
Letanía erótica para la paz
Instituto Colimense de Cultura, Colima, 1997

Un sueño con zapatos (24-II-2018)

 

Era tarde ya en la noche
un cierto día
cuando empecé a soñar
con mis zapatos solos.
Qué objetos pesados y lejanos
qué cucharas de cuero negro
con el metal de abajo
penetrado por los aires
de una calle y su silencio
en la tierra carcomida?
Fuera de mis pies
los dos zapatos:
dos veces los conté
con la saliva seca.
Si pudiera acercarme
atraparlos convertir en quietud
su movimiento: eso pensé
eso quería.

gastarme en ellos
hasta cumplir con el cansancio
de este mal soñado sueño.

Saúl Ibargoyen (1930)
Nuevo octubre
Axel Editora, México, 1978

José Martí (20-II-2018)

 

No ocultará por siempre a nuestra vista
tu cuerpo sacro el arenal nativo,
¡ay! sin que mi lamento fugitivo
diga el dolor que al corazón contrista.
–         De una Patria empeñado en la conquista,
por tu heroico ideal moriste altivo…
¡Quién pudiera volvernos redivivo
al gran poeta, al soberano artista!
–         En la lira de América pondremos
tu cadáver, así lo llevaremos
en nuestros propios hombros a la historia.
–         En la paz de tu noche funeraria
acaso, como lámpara de gloria,
brille un día tu estrella solitaria.

Justo Sierra (1848-1912)
Poesía mexicana I, 1810-1914
Introducción, selección y notas de José Emilio Pacheco
Promexa, México, 1979

Lápida para una mujer liberada (15-II-2018)

 

Como Diana, primero una flecha
al centro de un hombre;
como Penélope,
tejer la tela de araña;
caminar siempre un paso atrás,
como Eurídice;
salir del baño, como Afrodita;
leer de noche, como Minerva;
amar a una bestia, como Pasifae;
cultivar en exclusiva la tierra de tu casa, como Gea;
predecir la infidelidad, como Casandra;
vengar al marido, como Hera;
memorizar uno a uno los rasgos de Narciso, como Eco;
todo para morir en tu país
sin que te lapiden…
–         como a una extranjera.

Dana Gelinas (1962)
Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982
Margarito Cuéllar, Mario Meléndez,
Luis Jorge Boone y Mijail Lamas
UNAM / UANL, México, 2012