La Rama (25-XII-2018)

 

En las costas del Golfo de México, especialmente a lo largo de Veracruz y Campeche en cualquiera de las noches que van del 16 al 24 de diciembre, un grupo de vecinos adorna una gran rama de cualquier árbol y la lleva en peregrinación, casa por casa del barrio, hasta llegar a la que ese día será la anfitriona. Mientras caminan cantan versos que son los que siguen, o alguna de sus muchas variantes:

Hola buenas noches, ya estamos aquí,
aquí está la rama que les prometí,
que les prometí venir a cantar,
pero mi aguinaldo me tienen que dar,
me tienen que dar con mucho cariño,
como se lo dieron los Reyes al niño.
Los Reyes al niño le dieron regalos
y usted señorita me da mi aguinaldo.
—          Buenas noches damos
buenos caballeros,
a cantar venimos
al Rey de los Cielos.
—          Naranjas y limas,
limas y limones,
más linda es la virgen
que todas las flores.
—          En un portalito
de cal y de arena,
nació Jesucristo
por la Noche Buena.
—          Venimos de lejos,
a traerte la Rama,
recíbela atento,
hoy y mañana.
—          Abre la puerta o una ventana,
para que veas los adornos,
y los farolitos de ésta tu Rama.
—          A la media noche
un gallo cantó,
y en su canto dijo,
ya Cristo nació.
—          Denme mi aguinaldo,
si me lo han de dar,
la noche es muy corta
y tenemos que andar.
          Ya se va la Rama muy agradecida
porque en esta casa fue bien recibida.
—          Si la muerte tiene un diente,
el demonio tiene dos,
y si no me dan mi aguinaldo,
se las pagarán con Dios.

Anónimo
Veracruz me llena de orgullo
Gobierno del Estado, SECTUR, 2018

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Silencio (3-XI-2018)

 

En la mesa de la noche
está el vaso de los sueños
y para apagar la sed
las horas lo están bebiendo.
¿Qué haré por la madrugada
cuando despierte sediento,
si ya el agua de mi vaso
se la ha bebido el silencio?
–           La sábana de mis noches
está deshilando el sueño
y estaré desnudo y frío
cuando vuelva a estar despierto.
Para cobijar mis ansias
en la manta del silencio
¿qué voy a hacer si se fuga
un hilo en cada momento?
–           Lámpara de mis vigilias
con mechero de lamentos,
está agotando tu aceite
mi sueño de ojos abiertos.
Poco a poco tu llamita
de débil se está muriendo
y para alumbrar mi noche
sólo se enciende el silencio.

Genaro Estrada (1877-1937)
Obras
FCE, México, 1983

Como el mar que regresa (29-X-2018)

I
El mar siempre regresa;
sus montañas saladas se alejan,
pero vuelven;
abren las cicatrices de la arena;
rebosan de infinito los ojos que lo miran.
–          El mar regresa siempre
porque siempre está solo;
vuelve a buscar las playas.
Regresa.
Sabe que se hallará
porque los que están solos
saben que alguien está siempre esperándolos.

II
El mar no acaba nunca de regresar;
apenas lo has mirado ya se ha ido;
apenas lo has perdido
y ya te encuentra.
–          Para decirle adiós
es necesario no irse nunca;
quedarse junto a él,
frente a frente y sin prisa,
pegar tus labios a su beso húmedo
y sentir que no hay tiempo,
que no hay lugar,
que no hay límites;
saberlo, y nada más,
como cuando se ama,
como se afirma uno al ser que ama,
como hace uno razón
la fe,
la dictadura
del amor.

III
En la tumba del mar crecen cofres cerrados,
botellas que nunca han sido abiertas,
canciones olvidadas,
elementos nocturnos que se han perdido.
El mar les da cobijo bajo su frágil cuerpo
y los pone a danzar en la noche
para que se enamoren.
Hay campanas también, nombres y huesos,
cartílagos que ya se disolvieron,
elementos del día,
material de los sueños.
Yo me pongo a soñar esta materia
para que cuando duerman mis hijos su alegría
vean lo que el amor ha conservado
más allá de la arena y de la ceniza.

Juan Domingo Argüelles (1958)
Como el mar que regresa
Universidad Veracruzana, Xalapa, 1990

Ensayo de un divino amor (10-X-2018)

 

Llega hasta mí un canto de pájaros nocturnos
qué harás ahora mientras escribo para ti
busco con placer un rincón íntimo y oscuro
donde pueda anegarme con tu luz.
No temas por mí, al fin y al cabo
en otro tiempo y otras circunstancias
soy tú.
Cualquier punto es bueno en una esfera
para hacer vértice
sólo cuida de no romper el destello,
la magia cóncava de los cuerpos celestes y terrosos
que infinito naufragan.
No, no rompas el hechizo que has ido propagando
con tus ojos
deja que el ámbar lejano de la luz eléctrica
siga simulando estrellas artificiales
alumbrando los anchos callejones del mundo
piensa que mi amor es el calor refugiándose
en la copa de los árboles
que miramos gracias a la pura transparencia del aire.
Sólo un sonido leve, llamador de la paz,
Atropellado de luz, blanca y refulgente.
Así siente mi corazón por ti.
Murmulla el silencio y se oscurece el cielo
las siluetas de los árboles anchas y redondas
moviéndose en su danza nocturna y milenaria
ajenos los pájaros susurran
conocedores de la noche
y en espiral hacen su vuelo
en ondas cortas y elevadas
tiernas penumbras de la noche que empieza
son las sombras que envuelven tu recuerdo.
Sin luz, buscan mis dedos las letras de las teclas
y pienso en ti, sin puntos, sin comas, sin acentos.
Un delicioso viento entra por la ventana
son tus manos que acarician mi cara.
Ya sé, igual que tú quisiera no quererte
y ser indiferente al abismo de sol al que me orilla la noche.
Vuelvo a nacer, boca que me traga
húmedo imán, lágrimas redondas
ausencia acostumbrada,
arde mi corazón
quiero arder en tus ojos
calcinar tus venas y tus huesos.
Lirios azules custodian el desvelo
y pienso en ti
allá, lejos en la distancia,
un sueño aletargado y venenoso
te hará pensar en mí
y humedecerte en una lluvia blanca
y un prohibido destello de amapolas
te llamará a los campos
de las cóncavas sombras.

Dolores Guadarrama (1958)
En Quinteto para un pretérito
Chihuahua, Chihuahua, 2000

Mitla (7-X-2018)

A Myriam Moscona

Las mujeres
caminan con el corazón descalzo.
Algunas traen sobre la cabeza
un canasto repleto de miradas
que venden a los paseantes.
¿Cuántas espinas hay bajo sus ojos?
¿Qué hablarán en su lengua
perceptible sólo a los cactos, las flores y el barro?
Crían a sus hijos como larvas.
¿Serán mariposas de jade un día?
Sus lágrimas de obsidiana engarzan
collares y pulseras de dolor.
Las más viejas tejen
con grecas de su piel
los telares del silencio.
¿En qué deidad sostienen su ánimo?
Todas a diario se tragan la noche.

Gabriela Balderas (1963)
Poetry Inside Out: The Best of 2003,
Center for Art in Translation,
San Francisco, 2003

Transfigurada (14-VIII-2018)

 

Venías sobre la noche,
transfigurada en sauce
o en lamento,
pintando de cal negra las paredes.
–           Con ese filo azul de los cuchillos
degollabas fantasmas,
hundías la desventura de tu reino
en los ojos de infantas dormidas.
–           Has olvidado todo,
y yo te sigo viendo amarrada del cuello
a un alfiler,
visitando los fardos del corredor vacío.

Malva Flores (1961)
Figuras a contraluz
Premio de Poesía Joven
de México Elías Nandino, 1991
Joaquín Mortiz, México, 1991

Regreso (27-VII-2018)

 

Y el mar, el mar, muy lejos…
–          Cuando regreses, el mar irá dentro de ti…
–          Cuando regreses, oh, cuando regreses…
–          Y cerca, el núcleo del dolor,
La carne donde se genera
Y bien poco le importa,
Pues otra es la carne que lo sufre,
No la suya.
–          Y el mar, abajo siempre el mar…
–          La noche nos ha dado lo oscuro
Para que la miremos bien:
Come de nuestra carne
Que liberará nuestros secretos,
Y altos los vuelve, inmóviles los mástiles.
–           Al pie, la extraña historia,
Al pie, frente a la mar lusa,
De esos reyes navegantes,
La mar que si se aleja ya no vuelve.
Oíd cómo vos canta,
Pero no es de sirena ni cosa parecida
Esa canción, así extranjera.

Francisco Cervantes (1938-2005)
Heridas que se alternan
Fondo de Cultura Económica,
México, 1985