Pinceladas (6-X-2018)

 

Entre sus dedos la gentil María,
tal vez por distracción,
con maldad inconsciente fue estrujando
las hojas de una flor.
Y cual la noble víctima que cae
otorgando al verdugo su perdón,
la flor entre sus dedos fue dejando
aroma embriagador.
Después, el viento, de la pobre rosa
las hojas dispersó,
y en el viento también quedó impregnada
la esencia de la flor.
–          Yo conozco en el mundo muchas almas,
que como aquella flor,
encuentran una mano despiadada
que mata su ilusión.
Y dejan en la mano que las hiere
la esencia de su amor.
Después, el mundo, que del alma herida
no tiene compasión,
con sangrientos sarcasmos escarnece
y aumenta su dolor;
y al rodar esparcida por la tierra
la flor de su ilusión,
va esparciendo en el mundo que la ultraja
la esencia de su amor.

Dolores Correa Zapata (1858-1924)
En Aurora Marya Saavedra,
Las divinas mutantes. Carta de relación del
itinerario de la poesía femenina en México
UNAM, Praxis, IMC, Sogem, IPN, México, 1996

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Marzo para siempre (4-X-2018)

 

a Teresa, veintitantos años después
El mundo era otro mundo.
Se hablaba de países, de palabras, de himnos
que ya no quieren decir nada.
Incluso los mendigos y los bancos,
que siempre son iguales,
eran otros.
Otro era el mundo
y, por lo visto, no era para siempre.
–          Nos preocupaba la cursilería.
Nos preocupaba decir más
o menos de lo necesario.
Las canciones nos daban la palabra
y en algunas,
aunque nadie pudiera explicar cómo,
marzo era marzo para siempre.
–          Yo te miré de cerca,
tú me viste mirarte
y era normal que preguntáramos
¿qué tal si marzo fuera para siempre?
–          Que todo se perdiera
qué importaba:
la vida o el amor o Amado Nervo.
La canción importaba
contigo viéndome de cerca,
yo viéndote mirarme
y marzo siendo marzo para siempre.

Luis Vicente de Aguinaga (1981)
Qué fue de mí
Mantis Editores,
Luis Armenta Malpica,
Guadalajara, 2017

XXIII (23-IV-2018)

 

Los cantineros, en todos los países,
tienen algo en común. Muestran siempre
cierta facilidad para adaptarse al mundo,
para ver los problemas como algo venidero,
inevitable. Uno habla con ellos como con un hermano,
con ese simple lenguaje universal
de lo incomprensible.
–         Se invita mutuamente la cerveza, el vino,
el cognac acaso, si el bar es lujoso,
y se mira pasar toda esa larga historia
a la que los viajeros nos hemos ya acostumbrado.
–         Se puede hablar lo mismo del costo de la vida,
la calidad de la cerveza consumida a solas
o algún otro tema no menos trascendente: las mujeres,
los dioses o el beisbol.
Ellos están siempre dispuestos,
filósofos eternos, a discurrir sobre todos los temas peliagudos,
sobre asuntos confusos a los que el simple bebedor
no ve salida, y tiene la virtud de saber conservar,
cuando el viajero pierde el juicio, la ecuanimidad.
–         Pero igual que nosotros están solos. Los cantineros
siempre están solos: se ven ir por los días
hablando todo el tiempo con esporádicos
andantes, con buscadores de la vida, aventureros siempre
son lugar preciso, y ven venir la muerte como cualquier humano,
a pesar de su casi idílica frescura,
y hay cantineros en el mundo que no podrán morir jamás.

Gilberto Mesa (1954)
Nadina y los patos
SEP/Crea, México, 1984

Los 5 sentidos (31-III-2018)

 

1
En el telar de la lluvia
tejieron la enredadera
–¡madreselva, blanca y rubia!–
de tu cabellera negra.

2
¡Si el picaflor conociera
a lo que tu boca sabe!

3
Iluminados y oscuros
capulines de tus ojos,
como el agua de los pozos
copian luceros ilusos.

4
Cuando te toco parece
que el mundo a mí se confía
porque en tu cuerpo amanece,
desnudo pétalo, el día.

5
Por tu voz de mañanitas
he sabido despertar
de la realidad al sueño,
del sueño a la realidad.

Bernardo Ortiz de Montellano (1899-1949)
Material de lectura. Poesía moderna. 58
UNAM, México, s/f

Para qué… (3-II-2018)

 

Para qué quiero hoy un abuelo
Lo tuve cuando lo tuve
No sé si es eso
Amor
Pero no había verdad más grande
Ni nada que valiera en el mundo
Más que esa voz estruendosa
Maldiciendo
Malpensando
Malcriando
Nueve años
De ojos abiertos
De risas y llanto y frío

Juan Manuel Gómez

Mientras tomo una taza de café… (11-I-2018)

 

Mientras tomo una taza de café repaso los poemas que he escrito
¡Cuánta confusión! ¡Cuántas palabras perdidas!
¿Bajo qué impulso lancé mi pecho mis descomposturas
a la búsqueda de ese mar que no es claro ni habitable?
Si he dicho soledad árbol o cieno
fueron palabras imprecisas para extender mis brazos
para darle un vuelco al reloj y mostrar su desnudez
y sus caminos
He tomado conciencia de mis obligaciones
y he querido dar a los hombres nada más un relámpago
Debajo de una imagen ahora me duermo
ahora la doblo ahora la subrayo
Mañana despertaré en un mundo nuevo

Óscar Oliva

Toque del alba (4-X-2017)

Otro mundo. (No retazos armados, remendados
                      de lo mismo de siempre.)
Donde la vida con la vida comulgue; donde el vértigo
nazca de la salvaje plenitud; orbe amoroso,
todo raíz, primicia, fecunda marejada.
Otro mundo. Sin legajos inertes, sin cáscaras vacías.
         Adiós a la desidia del viejo sacristán
en pequeños apuros para medirnos una 
mortaja cada día.
Desgarrad las memorias del color cenizo.
Rompamos ataduras, y quedemos
                      desnudos bajo el alba.
         Adiós encierros, lápidas, relojes
que desuellan el tiempo con ácidos cobardes.
Libre flama será
la nuestra por los siglos de los siglos.
Tierra libre, el sostén de nuestros pasos.
         A cieno huelen ya los manes de los muros;
desvalidos,
la fatiga contagian de sus añoranzas.
Arrasadlos, oh huestes, arrasadlos
con sedientos linajes de frescura,
y verdecidas
brechas al aire pleno descubran los altares.

Manuel Durán