Mujer inacabada (24-VII-2018)

 

Digo la palabra clave y no funciona
has revuelto las letras, las sílabas
que con tu gesto subrayabas
–           Estoy de nuevo en el principio
a partir de cero reúno de nuevo las letras
descarnadas ya sin sueño
–           El lenguaje de tu cuerpo niega esa
cercanía adivinada
tu insomnio no me pertenece
–           Cuidas y descuidas lo que para mi avidez
son las señales del que se quiere amado y
libre de palabras
           Si adivino mi discurso quedo pasmado
ante la perfección del fingimiento
ahora soy el que no duerme
–           Pero amo por primera vez a la mujer
aquí trazada tan lejos ya
de ésta que me lee y no me oye.

Raúl Jesús Rincón
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Aldvs, México, 2014

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Hoy amanecí un poco más loco (4-IV-2018)

 

que de costumbre
he dejado atrás los días de la creación
la manía de escribir versos medidos
ni el versículo me sirve para comenzar el día
–         Para ganarme la vida cuidé y peiné lo mejor posible
las palabras de doctos y sabios de un Colegio
interpreté y reinterpreté sus textos
y símbolos como antiguo cabalista
y bien sabía que no era un guardián
más del jardín de las palabras ni tenía por qué serlo
–          Nací hace cuarenta y tantos siglos
y mi duda inicial se ha multiplicado mil veces
–         En los espejos donde me reflejo
veo el rostro del hombre que nunca soñé ser
he perdido ya mis rasgos de inocencia
y la ternura de otros días me la han cambiado
por una estúpida sonrisa triste y agria
–         Por si acaso hay otros días
guardo todavía dos o tres recuerdos junto al corazón
por los que bien vale la pena seguir viviendo
el rostro hermoso de mi mujer
la alegría de ver crecer a mi hijo
y la certeza de que un buen día he de morir
y por el bien de la humanidad
habré de ser olvidado por todos aquellos
que me odian sin saber por qué

Marco Antonio Regalado (1962)
A la sombra del tigre. Nueva cartografía de la poesía del mundo latino
Encuentro de poetas del mundo latino. Morelia 2003

La muchacha de ayer (24-I-2018)

 

La mujer mineral de aquel verano
acomoda las piezas y el tablero.
En otra historia el inquilino
traza figuras en la niebla
con sus nudillos de agua
mientras sus ojos
conversan otra vez con el retorno.
Hablo de días habitados por una vida ajena
entonces la mirada tenía nombre
y los años huían del presente
como ecuaciones sin resolver.

Margarito Cuéllar

Mediterráneo (17-I-2018)

 

Dulces, tristísimas aqueas
desnúdense ante mí,
les ruego.
El mundo es gris cuando se mira desde el trono,
la soledad es hueca como los pilares del palacio;
a lo largo y ancho de mi reino
los hombres se atrincheran
tras las barricadas de la noche
y sus lágrimas secretas descienden al Egeo
Divinas aqueas,
hubo una vez una mujer de labios finos
que me llevaba por paisajes rubios.
Su mirada se elevaba sobre el círculo de fosas,
Sus manos gobernaban las cúpulas del sueño.
Tristísimas aqueas,
blanca espuma del Mediterráneo.
Cubran mi cuerpo con su oleaje,
ayúdenme a olvidar su piel, sus ojos claros;
recibirán por sus favores
un imperio.

Eduardo Saravia

Última crónica (20-XI-2017)

Luego que salió la luz
llegamos a la península más lejana
con arcabuces, caballos sudorosos,
muchas ganas de tendernos en la arena
o en mujer si hubiera alguna.
Pero no hallamos rastro
antes de que se pusiera el sol.
El combate duró toda la noche
y como fue lluviosa
se mojó la pólvora y el ánimo
y en el amanecer
nos vimos diezmados por toda parte.
Pudimos hacer brecha hasta estos tiempos
y desde aquí contemplamos
cómo el estiércol ha cubierto el país:
estas ciudades llenas de jardines,
de pájaros de plumas en las que nunca se ponía el sol.

José Manuel Pintado

La mujer de mi padre (21-X-2017)

La mujer de mi padre, tantos años soñada,
deseada ansiosamente. Anhelada mujer,
aspiración de un hombre de ojos agudos, claros,
horizonte de azules y sinceros parajes.
La mujer de mi padre, en la hora serena
le devuelve la vida a su esposo en los sueños,
habla con él un poco y se divierten juntos
cuando cierran los ojos en una nueva alcoba
y mi padre de nuevo la desea. La desea
como siempre lo hizo en su anhelo logrado,
cuando por vez primera la miró caminar
joven y hermosa, plena, hacia él, absorto.
Porque mi padre sueña con su mujer de nuevo
y mi madre, que es ella, la mujer de mi padre,
sueña con él también, cuando bailaban juntos
y un reloj a su espalda ya marcaba las cuatro
de alguna madrugada que bailaba golosa
llena de vida, amándolos. La mujer de mi padre
sonríe mientras duerme porque está con su esposo.
Nadie los interrumpa. Vamos despacio, hermanos,
salgamos silenciosos de su alcoba ensoñada.
Ningún reloj apura su danza interminable.

Eduardo Langagne

Las nalgas (15-X-2017)

El hombre también tiene el trasero dividido en dos
pero es indudable que las nalgas de una mujer
son incomparablemente mejores que las de un hombre;
tienen más vida, más alegría, son pura imaginación;
son más importantes que el sol y Dios juntos,
son un artículo de primera necesidad que no afecta la inflación,
un pastel de cumpleaños en tu cumpleaños,
una bendición de la naturaleza,
el origen de la poesía y del escándalo.

Ricardo Castillo