De “Elementos para un poema” (2-II-2019)

 

XXI
A veces las palabras se pronuncian de tal modo que producen un efecto letal en quien las oye. El afectado enferma, primero, de soberbia, enloquece más tarde y acaba por morir después de una pérdida total de la memoria. No se conoce antídoto contra el veneno pero ayuda, en el tratamiento de la víctima, la aceptación de la propia pequeñez y de lo efímero. En algunos centros de rehabilitación a los intoxicados se les obliga a dormir junto a los muertos, a contemplar una y otra vez el ocaso, a sentir la muerte en los pétalos de una flor que abre y la vida en las nervaduras rígidas de una hoja amarilla que se cae.

Norberto de la Torre (1947)
Tiempo es una metáfora que duele
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Editorial Universitaria (UMSNH), 2002

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(14-I-2019)

 

–¿Y es circunstancial que me llame Isabel? (Nombre femenino de origen hebreo naturaleza emotiva… insistente… ama la ropa de calidad… mente de pensamiento desbordado… número de suerte: 9. Diccionario de los nombres, p. 43). No intentes leer mi cuerpo. La traslúcida plenitud nos apaga interiormente. Profunda la membrana que se consume. El cuerpo es olvidadizo. Yo, Isabel, soy memoria. No son mis muslos tu “sin embargo”. No es mi lengua tu experiencia límite (miasmas en la saliva). No es mi guiño tu perdición (contrabando de miradas). No es mi libídine tu cadalso (fastuosidad de la sentencia). No son mis pezones tu museo (memorial de la beligerancia). No es mi cuerpo lo que te conmueve.

(Masculinidad es ludópata y siempre le apuesta al lóbulo de Femenino).

Karen Villeda (1985)
Tesauro
Conaculta, Tierra Adentro,
México, 2010

Mañana que se demora en los ojos (12-I-2019)

 

El gato [único sobreviviente]
y libros que ganaron sitio en el estante
se quedarán conmigo;
todo lo demás saldrá de casa en unos días.
Aquí las cosas seguirán como siempre,
ya sabemos que el tiempo es el mejor abortivo.
Entonces el cuarto ensanchará su respiración
y el aire cubrirá las paredes lastimadas.
Pesan tanto las fotos que se vencen:
racimos de memoria sobre el suelo.
Esta mañana se demora en los ojos,
parece que el amor tiene un desvelo de meses.
Recuerdo que amanecimos solos
con los años golpeándonos la puerta,
abrazados a no sé qué esperanza
y no supimos si soltar el llanto
o preparar café
para que el tedio se nos despertara.

Ángel Vargas (1989)
Límulo
Secretaría de Cultura, FETA, México, 2016

Luz gastada (21-XII-2018)

 

Otra vez amanece.

La tinta solar empieza a darle sus formas a la Tierra.

Figuras sorprendentemente parecidas a las de ayer
a las de hace una semana.

Sin embargo no hay que acercarse demasiado a sus tejidos.

Podemos darnos cuenta que solamente son recuerdos del sol
que a veces tiene un tropezón en la memoria.

¿No has visto por ejemplo cómo cambia
tu rostro en el espejo de un día para otro?

Uno sigue siendo el mismo.

Sólo es la memoria de la luz la que envejece
en el reflejo.

José Manuel Pintado
Nostalgia de Marte
Conaculta, México, 2003

Hecho de memoria (13-XI-2018)

 

El poeta no duerme:
Viaja por la cuerda del tiempo.
–          El poeta está hecho de memoria:
por eso lo deshace el olvido.
El poeta se oculta:
es difícil sorprenderlo
en el camino de su extrañeza.
–          El poeta no descansa:
el tiempo lo desgasta
para probar que existe.

Francisco Hernández (1946)
En Del río que corre
Poesía en Blanco Móvil
a través de 30 años
Libros del Marqués, México, 2017

Tú también crees en el otoño (23-VIII-2018)

 

Tú también crees en el otoño,
en ese lento viaje con una tarde
que comienza a ser azul
mientras recuerdas que tu vida
se parece bastante a la tarde.
–           La lágrima de una luz intensa
puede ser secada con la memoria de una sonrisa
que te devuelve el amor
que el trueno permite el camino.
–           El tiempo
crece como un amanecer diariamente.
–           Hay un río donde los peces sueñan el mar
en una gota de oxígeno. Hay un hombre
que mira el mar pensando en el sueño del río.
–           Hay momentos así
para colmar con palabras el alma desierta.
Hay tardes vestidas con la sombra de un árbol
donde el sueño adquiere de pronto el nombre de un mar.
–           Pasan nubes
como seres que olvidaron su origen,
su pertenencia a las cosas
que obedecen a la lluvia.
–           La luz devuelve sus espejos.
Las aguas del tiempo
salen a relucir gotas
abriendo las ventanas de una soledad
para dejar entrar a los espíritus de la tarde
con todas sus sonrisas.
–           La ciudad que se queda mirando las cosas que dice la lluvia.
–           La tarde
confiesa ser hija de la luz,
resplandece en infinitas gotas sobre los tejados.
–           El tiempo perdido se desvanece
en el hondo aroma de la magnolia.
Hay señales de luciérnagas en penumbras
por el cuerpo sutil del martes
que la lluvia de esta tarde besa con infinita ternura.
–           En mi memoria se levantan algunos niños.
En mi mirada se encienden las luces de un barco.
–           La lluvia es una persona que se pone a conversar.

Mario Nandayapa (1964)
Estar siempre de camino
Gobierno del estado de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 2001
Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa 2000

El poema final (11-VI-2018)

 

Niños sin memoria
la muerte subraya el resplandor de su obra
emergiendo de los molinos
y del silencio
su modestia no logra borrar la maravillosa gentileza
la energía movilizadora
que conquistará el universo.
El mundo visible
quisiera ser restituido tal como salió del caos original.
–                  En los años de tormento
el recorrido abreviado hasta la esencia
vive porque quiere.
En adelante el cielo, el agua y la arena requerirán de
–          [colores sin estallidos
humildes
para poner al día su fecundidad.

Ikram Antaqui (1948-2000)
Epiphanios
UNAM / Ediciones del Equilibrista, México, 1992