Aliento (3-VIII-2018)

 

Hablar
para no morir
–           Amar la palabra
para no perderme
–           Letanías de toda la noche
Miedo a dormir
–           Alguien me mira
dentro de los ojos
No puedo cerrarlos
–           En la vigilia
ganaré la batalla
El lenguaje
no me dejará sucumbir
ante mis enemigos invisibles
o mis amados
de carne y hueso
–           La palabra es mi luz
el fuego interior
donde caliento mis manos
–           Al pronunciar cada una
en mi vida
lentamente se irá
el aliento

Gloria Posada (1967)
Bajo el cielo
Antología poética 2011-1985
Universidad Veracruzana, México, 2013

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Fuego (27-IV-2018)

 

Purísima la sombra, dormida como tú.
Igual que un agua mansa.
Igual que un fuego dulce.
La sombra espesa, quieta, suave,
sombra que el aire
trae hasta mis manos, sombra que sangra
en medio de la luz, la densa sombra.
–          Hermano de lo oscuro, hermano
del silencio que asciende
de la estrella, hermano mineral
de los espejos,
igual que dos palomas, enemigas.
Tu mano izquierda, gemela de mi amor.
Tu muslo en la batalla con mi beso duro.
–          La mirada desciende.
Negra es la casa. Mis dedos se confunden
en la sombra, la sombra
suave que zozobra en medio de la luz,
esa sombra que abraza con dulzura
mi cuerpo hecho de fuego,
de fuego y de memoria,
fuego y más fuego.
–          Qué deleite mortal en la caverna
oscura. La sombra quieta avanza,
dulcemente encendida.
Igual que un animal petrificado,
igual que los diamantes puros
de luz azul, llagados por la sombra.
–          Inmóviles los dos, vivos y en llamas,
consumida la sangre. Gira la tierra,
ignora que vivimos. El mar regresa
con un canto suave. La dulce sombra
en párpados se abate. Los ojos
están ciegos, deslumbrados
por una llama oscura.
–          Miran sin ver los ojos, adentro de la sombra
encendida por fin, con todos los colores.

Jaime Labastida (1939)
Dominio de la tarde
Siglo XXI, México, 2003

De “Letanía erótica para la paz” (13-IV-2018)

 

Bebo en tus ojos…

Bebo en tus ojos y en tus manos bebo,
hueles a intensidad, como la noche,
y en este olfato ciego sé que te pertenezco.
–         Acoge mi esplendor y conviértelo en ruina,
porque me doy entera como un día de sol,
porque soy la constante,
porque soy la distinta,
porque me llenas de amor hasta las lágrimas,
porque estamos en este mundo construido por nosotros
por nosotros,
porque en el lecho identificamos la muerte
al dar vida.
–         Este animal que dormía en mí en su bosque de ternura,
este albor que me brilla por los poros,
estos conos truncados de las frases,
esta tu soledad urgida que se prendió en el desierto
esperando el sonido de bocas silenciosas,
la caricia colgada de las manos dormidas,
el cabello hacia el viento,
esta antorcha de tactos que nos queman los huesos,
es el mundo de siempre
el que estamos viviendo.

Griselda Álvarez (1913-2009)
Letanía erótica para la paz
Instituto Colimense de Cultura, Colima, 1997

era un amor… (2-X-2017)

era un amor oscuro sin heraldos
que se labró a solas dando tumbos
                                sin brillos
                                sin juegos pirotécnicos
se formó triste contra su propio sino
leyendo su futuro en manos de la muerte
         eso que quiso ser un gran amor
era una simple
una implacable herida en otra herida

Gaspar Aguilera Díaz

La renovada muerte (31-VIII-2017)

La renovada muerte de la noche
en que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia
y tendernos al lado de los libros
de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano,
y en esta cripta de familia
en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del crimen
y en cuyos roperos dejamos la crisálida de los adioses irremediables
con que hemos de embalsamar el futuro
y en los ahorcados que penden de cada lámpara
y en el veneno de cada vaso que apuramos
y en esa silla eléctrica en que hemos abandonado nuestros disfraces
para ocultarnos bajo los solitarios sudarios
mi corazón ya no sabe sino marcar el paso
y dar vueltas como un tigre de circo
inmediato a una libertad inasible.
Todos hemos ido llegando a nuestras tumbas
a buena hora, a la hora debida,
en ambulancias de cómodo precio
o bien de suicidio natural y premeditado.
Y yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto
en que la luna habría de jugar un papel importante
porque en estos momentos
hay trenes por encima de toda la tierra
que lanzan unos dolorosos suspiros
y que parten
y la luna no tiene nada que ver
con las breves luciérnagas que nos vigilan
desde un azul cercano y desconocido
lleno de estrellas poliglotas e innumerables.

Salvador Novo

Arena (12-VII-2017)

12-VII-2017

Arena

Pierden su integridad en la caída
los minutos de arena.
         Cosas como del agua
nos llevan las manos, la mirada
y casi toda la voz.
         Son pasajeras nimiedades
y lúbricas torpezas.
         Nos apartan del mar donde podrían
las horas compactarse.
         Pues llegará el crepúsculo y el tiempo
se llevará las últimas arenas
y arrojará las sombras encima
del mirar.

Benjamín Valdivia

Después de Marcial una prostituta se lamenta (21-VI-2017)

El juego de mis manos,
las caricias de mi lengua
en tus velludas piernas, oh testículos.
Cabalgar en la selvática noche
sentada sobre tu erecto pene.
¿Por qué no enmudeciste, Marcial?
Dos monedas de oro no bastan.
Tus versos me encadenan.
Antes dos, cinco monedas hacían seguro
mi andar sobre el puente.
Hoy, no hay pago posible
que me devuelva mi altivez.

Minerva Margarita Villarreal