Padre nuestro (9-I-2019)

 

Padre nuestro que estás en el cielo
Lleno de toda clase de problemas
Con el ceño fruncido
Como si fueras un hombre vulgar y corriente
No pienses más en nosotros.
Comprendemos que sufres
Porque no puedes arreglar las cosas.
Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo
Desconstruyendo lo que tú construyes.
Él se ríe de ti
Pero nosotros lloramos contigo.
No te preocupes de sus risas diabólicas.
Padre nuestro que estás donde estás
Rodeado de ángeles desleales
Sinceramente: no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
De que los dioses no son infalibles
Y que nosotros perdonamos todo.

Nicanor Parra (1914-2018)
Material de lectura. Poesía moderna. 126
Selección y nota de
Hernán Lavín Cerda
UNAM, México, 1987

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Cosilla para el Nacimiento (24-XII-2018)

 

Señoras y señores,
hablad silencio,
que aquí están las estrellas
y los luceros.
—          Cuando el campo levanta
todo su cielo
por hacerle a la noche
puente ligero,
el árbol con follaje
vende su sueño
al árbol sin follaje,
por algún cuento
en que se oigan los pájaros
salir al viento
cantando lo que cantan
sombra y lucero.
—          La ronda de los ángeles
cerró su vuelo
y en un hueco de luz
abre los cielos
rotos del buen pesebre
cuyo alimento
es un niño que sueña
sin tener sueño.
—          Cuando tenga palabras
podrá en el tiempo
la eternidad con gloria
de su misterio.
Este niño en la noche
bajó un lucero
y se está iluminando
todo por dentro.
          Cuando este niño diga
su nombre entero,
el que escuche, entendiéndolo,
será lucero.
—          Señoras y señores,
volved a hablar.
Con los ojos del día
voy a soñar.

14 de diciembre de 1946

Carlos Pellicer (1897-1977)
El Sol en un pesebre. Nacimientos
INBA / Instituto de Cultura de Tabasco
México, 1987

Poema de amorosa raíz (25-V-2018)

 

Antes que el viento fuera mar volcado,
que la noche se unciera su vestido de luto
y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo
la albura de sus cuerpos.
Antes que luz, que sombra y que montaña
miraran levantarse las almas de sus cúspides,
primero que algo fuera flotando bajo el aire;
tiempo antes que el principio.
Cuando aún no nacía la esperanza
ni vagaban los ángeles en su firme blancura;
cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios,
antes, antes, muy antes.
Cuando aún no había flores en las sendas
porque las sendas no eran ni las flores estaban;
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,
ya éramos tú y yo.

Alí Chumacero (1918-2010)
Páramo de sueños
UNAM, México, 1944

La belleza despierta en cada sitio (31-I-2018)

 

a Xavier Villaurrutia

En las mañanas alegres
cuando la noche antes ha estado el hombre
unido en el amor por la muerte
y se levanta y mira las flores
y descubre un azul cielo despejado
el adolescente sueña ángeles sin sexo.
La belleza despierta en cada sitio
y los cuerpos cansados
recuerdan el amor que se tuvieron
cuando miran las manos temblorosas
acariciar la almohada
y sienten en el roce la delicia
del dulce crimen cometido.
Entonces
hay una voz que está gritando muda
una nostalgia en cada pecho
y una inquietud sentida en el reposo
del cuerpo que camina por las calles
y que trabaja y suda y se alimenta
gozando lo gozado en la memoria.
Pero vendrá la noche con sus puertas cerradas
y el hombre mirará por las esquinas
y sus brazos de nuevo
buscarán el amor que se detuvo
para seguir su vida y prolongarla
en la blandura tierna de una piel amorosa
entre la ropa blanca abandonada
cerca de una ventana que guardará el secreto
de los cuerpos que un día que una noche
se amaron dulcemente sin decirse palabras.

Neftalí Beltrán

La noche se ha encendido (24-XII-2017)

La noche se ha encendido
sobre el desierto.
Arde la soledad
como un corazón bien abierto.
La roca blanca de la soledad
habla, desintegrándose en silencio.
La soledad blanca de la roca
fluye como un hermoso recuerdo,
como la memoria de un jardín visitado en la noche
y llevando en las manos
quién sabe por qué, un espejo.
En el espejo ha nacido un niño.
Bueno: ha nacido el Cielo.
Se oye nacer todo lo que ha nacido
y lo que seguirá naciendo.
Para nosotros los pobres de espíritu, estas palabras
se dicen humildemente en silencio.
Los pobres más pobres
porque hemos dilapidado el tiempo.
El tiempo diamante,
El tiempo amor, el tiempo sueño.
¿Qué vamos a darle a este pobre Niño
cuya riqueza se riega sobre el desierto,
como un río de diamante,
como un río de amor, como un río de sueño?
         Ángeles y pastores
me pongan a cantar,
porque he visto el oasis
bajo el palmeral
y si bebo una estrella
la noche me dará
corazón de diamante
y el amor que vendrá
realidad hará el sueño
con tanta realidad
que yo diré que es sueño
por no decir verdad.
Pobreza que repartes
tanta riqueza, da
a mis ojos la Aurora
y a mi sangre la paz.
         Ángeles y pastores
pusiéronme a cantar.

Carlos Pellicer, 1959

Los trenes (23-XII-2017)

Puedo oír el lejano silbato de los trenes
que reproducen música adecuada
para entrar en las cálidas cavernas
donde el sueño escondido nos espera.
         Es que los trenes que a medianoche parten
con destino hacia todas las ciudades del mundo
generalmente van sobrecargados
de ilusiones, pesares y suspiros.
         El traqueteo de las ruedas sobre la línea férrea
como que invita al sueño y al reposo discreto;
es algo así como una espada dulce que penetra
poco a poco en el pecho hasta llegar a fondo.
         Y cuando menos se siente o no se siente,
se siente que navegas por ríos subterráneos
que se van lentamente iluminando
y puedes conversar con otros pasajeros
como son los demonios y las brujas,
como son las quimeras y los ángeles.

Otto-Raúl González

No te deseo… (4-XI-2017)

no te deseo
te veo
tu imagen sigue
ocupando el silencio junto a mí
         no tengo otra manera de moverme
que envuelta en tu mirada
tu recuerdo me viste
         el aire que ocupaban tus palabras
resuena en mis oídos
como un tropel de ángeles
         mis dedos sonámbulos
se tropiezan contigo
en cada objeto

Isabel Fraire