(12-X-2018)

 

[1]
Es tan transparente
el agua marina
–         que las barcas
parecen suspendidas.
–         Los veleros caminan
en la orilla.
–         Ola tras ola,
el mar medita.

[2]
Las rocas de la playa
son ocres:
color del tiempo
que las lame.

[3]
La gaviota,
suspendida en el aire,
tiene un pez
en la pupila.

[4]
Al bajar la marea,
la playa es un desierto
abandonado.

[5]
Inundan la tarde,
con su vuelo,
las golondrinas.

Jaime Velasco Luján (1949)
En el ojo de la gaviota
Conaculta, México, 2004

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