Nunca te has ido (13-IX-2017)

La Montaña que vi ayer
está a punto de esfumarse.
Las calles se diluyen con la lluvia.
No hay trazo ni señales,
no hay sombra de tu cuerpo.
El tiempo no transcurre.
El sol en el cenit,
tú bajo de él,
la huella de tus pasos,
la memoria de tu andar.
Nunca te has ido,
estás en otro sitio
que es estar en ti mismo,
estás en otro espacio inaccesible,
estás en otro lugar
donde me esperas.

Ruth Vargas Leyva

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Ausencia (2-VI-2017)

Nada se parece nada a ti
como el reflejo de la soledad
en los espejos vacíos de mi cuarto,
como los días en que la tarde se ausenta
y los sonidos del silencio
abren el viento a medianoche.
         Tu piel tiene el sabor del agua
cuando vuelve del mar
y es el verano hendiendo la montaña
la lluvia derramada
que recobra su forma.
         Adivino lo que eres
y reconstruyo pieza a pieza la imagen
de tus sonrisas,
de tus lecturas distraídas,
de tus gestos dormidos que emergen
para traerme la sombra frágil
de tu infancia.
         Nada sabría de ti
si no fuera por este viento frío que me toca,
por el latir de la ciudad,
por la luz retrocediendo hasta la hierba oscura
para preservarla de la desolación
y revelarle lo innombrable.

Ruth Vargas Leyva