Amanecer en Jericó (19-II-2018)

 

Ola sin precedentes. Pasión sin receso que viene forzando cuesta arriba su progresivo alud solar. La autora, que al fin se vuelca sobre la ciudad maldita.
–         Mira cómo se levanta, formidable y silenciosa. Mira cómo se yergue sobre la turbiedad del valle. Mírala, conformando acantilados traslúcidos, haciendo gala de cristalografía refleja en escolleras y bastiones para la fugaz falaz batalla: oro por oro, amor; rosetones de soldadura autógena por altos, altos hornos en campanarios que mal soportan el alto voltaje del deicidio. ¡Maldita! Colindancia beatífica.
–         Como si fuéramos dignos, transita el pájaro (y un arrebato fecundador que no se atreve). Transita, insomne, el grito unísono de siete mil manifestantes callejeros que han aprendido a desdeñar la cábala. Y (¡oh, ley ecuánime del eco!), transita la patrulla que en la noche brutal persiguiera al indefenso y ahora lenta, lenta, sublima una ley fuga inacabable. ¿Dónde? El rumor en reversa de pasos clandestinos arrastra un cadáver tan diáfano, tan ebrio, tan despojado y desterrado, tan descalzo de vida y suelo, que ya levita… Como si fuéramos dignos, esta luz reseña de perspectivas infructuosas. (El amor al compañero, a nuestros hijos.)
–         ¿Es sólo la aurora, di ¿la primera? ¿Vendrán, entonces, siete días de sitio durante los cuales siete jerarcas portadores del arca de la alianza, anunciarán con trompetas un asalto a la ciudad maldita? No lo olvides: el séptimo día siete veces habrán de presidir –paso por paso– su circunvolución callada para irrumpir en el grito criminal y catastrófico… en el grito… en setenta millones de gritos…
–         Ola sin precedentes. Pero que sea pasión. Y sin receso.

Tita Valencia (1938)
Austin International Poetry Festival. Festival Iberoamericano ’97. Antología
Néstor Lugones y James C. Maloney, editores
Universidad Autónoma de Nuevo León / The University of Texas Panamerican
Monterrey, México, 1999

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