Romance de la lluvia (8-VI-2017)

Corazón, bajo la lluvia
herido de amor te llevo;
te cerca el campo mojado,
la lluvia te dice versos,
el agua gime al caer
en tus abismos de fuego.
La roja tierra del monte
entreabre el húmedo seno;
en el regazo del valle
ríen los pétalos tersos,
y hacen blanco en el río
las flechas de los luceros.
         Bajo la lluvia liviana
herido de amor te llevo;
muchas aguas han llovido
sobre tu herida de fuego;
muchas noches te han cegado,
muchas albas te han envuelto,
¡tengámonos a gustar
el dulce llanto del cielo!
         Corazón, corazón mío,
descansa bajo mi pecho;
mira cómo se deshojan
las nubes de lento vuelo;
¡cierra la sangrienta boca
y dame un trago de sueño!
         Descansa viajero ardiente,
descansa, ya llegaremos
allá detrás de la lluvia
al claro, allá, de tu anhelo;
ya abrevarán en tu herida
aquellos labios sedientos,
ya templarán tus ardores
aquellos ojos sin tiempo,
ya bajarás al abismo
deleitoso de su pecho,
y anudarás tus latidos
a sus latidos eternos…
         Corazón, bajo la lluvia
herido de amor te llevo:
por los labios de tu herida
silban rimando los vientos,
y el agua gime al caer
en tus abismos de fuego.

Concha Urquiza

Job (6-IV-2017)

Él fue quien vino en soledad callada
puso lazo a mis pies, fuego a mi techo
y cerco a mi ciudad amurallada.
          Como lluvia en el monte desatada
sus saetas bajaron a mi pecho.
Él mató los amores en mi lecho
y cubrió de tinieblas mi morada.
          Trocó la blanda risa en triste duelo,
 convirtió los deleites en despojos,
ensordeció mi voz, ligó mi vuelo,
          hirió la tierra, la ciñó de abrojos
y no dejó encendida bajo el cielo
más que la oscura lumbre de sus ojos.

Concha Urquiza