Deslumbramiento y promesa (2-I-2019)

 

La luz de otoño ha abierto su blanca vela
Sé que sonríes puesto que bogamos
Eres tan joven como tu promesa
Recién nacida siempre en la espuma del día
La luz de otoño con su hoz de destellos
Te ha cortado la sombra
Blancuras enfrentadas en una luz sin poso
Alegría sin duelos y amor sin sombras
Se ciegan mutuamente
Sé tu promesa y tu promesa sea
Sonrisa
no palabra
Fragilidad vehemente joven otoño
Que desnudada aun de su propio peso
Tu promesa renazca interminable
Invisible su llama deslumbrada
Que no su cumplimiento: su movimiento.

Tomás Segovia (1927-2011)
Antología de poesía amorosa
UNAM, México, 2015

Secreto (30-X-2017)

Reposa y pesa el mar
sin exceso colmado,
         con gesto puro ordena su abundancia
la variedad terrestre
         y todo aquello entre los justos horizontes
que tiene un rostro,
a él se asoma entero.
         ¿Soy rechazado?
Por el cuerpo transcurro de una diosa.
         De su aliento de amor, como en un sueño
¿será verdad que sus dormidos labios
casi audible formaron un suspiro
para el reconocido al fin decir
en un soplo “eres tú”?
         Pero no, buscador, no lo preguntes.
La diosa duerme, tú de pie confía
para cuando despierte sonreírle.
         Para ti mismo ante ella eres secreto.

Tomás Segovia

Confesión (02-IX-2017)

El día
está tan bello
que no puede mentir:
comemos de su luz nuestro pan de verdad.
         Su cuerpo se desciñe
y se tiende y se ofrece.
Esta dicha no engaña: nada quiere.
         Dí: ¿no es más fuerte
que nuestro amor altivo de la muerte
esta sencilla gracia equilibrada
que nada
ejerce?
         Pero cuánto pavor,
violenta alma mediata,
te infunde todavía esa burlona voz
que a solas te susurra “estás salvada”.
         No, no:
tu destino ni ha muerto ni es tu esclavo.
Soberbia y Miedo, confesad:
la vida toda fue verdad.

Tomás Segovia

En la fina penumbra resplandece (5-VI-2017)

En la fina penumbra, resplandece
tu cuerpo apenas, arrogante casi
y casi arrepentido de sus dones.
         Tu desnudez es como un poco de agua
Que reposa en el cauce de lo oscuro,
Gravedad transparente, ausencia casi.
         Vagos volúmenes se empapan, flotan
en el fondo continuo del espacio;
el silencio respira, el aire late
y es desnuda la carne un pensamiento,
materia que arde en expresión, respuesta.
         Oh desnudez, belleza desarmada,
sumisión al espacio, soledad
que transparenta la hermosura eterna
como blancos guijarros
en el fondo del agua.

Tomás Segovia