El regreso… (28-II-2018)

 

El regreso oscureció los eucaliptos:
fue un letargo de ocaso y luna nueva.
Era el acecho de las hembras
que envolvían la colina con aire húmedo
y olvidaban sus ojos diurnos
con suavidad de gemido infantil.
–         Ánima en pena que ascendía al manantial
cual bestia indiferente
le era confusa aquella queja de mujeres.
–         El que regresaba se quedó
entre las ruinas de una casa pálida.

Alejandro Sandoval Ávila (1957)
El paso de las bestias y las aguas
Ediciones sin Nombre / Secretaría de Cultura, México, 2016

Septiembre (20-I-2018)

Septiembre septiembre septiembre
como decir abril.
……….Hoy miras a tu madre por última vez.
……….Con ella se van otras muertes
semejantes al paso de las aguas
iniciadas en su útero.
Norias que se prolongaron en los llanos
frente al cielo cruel púrpura por las tardes
rostro lastimero al no encontrar otra luna.
……….Ante tu espejo que ella fue
nunca escuchaste su bajo lamento
cierva herida que no se aventuró a saltar
crepitar de su pradera interior

Abril

Abril             alcanzaba las ventanas
y los campanarios sornaban sordos.
María disponía sus manteles ceñidos a otras memorias
laderas de capirotada y días de guardar
para transfigurarlos ante el jolgorio.
La casa estaba mejor abastecida.
……….Era el privilegio de los convidados que llegaban
buscando el agridulce licor de la feria.
……….De ningún modo el silencio petrificó el umbral:
ellos       radiantes       exaltados
se acogían a nuestra mesa en donde los aguardaban
el pan     la sal       y el vino.

Alejandro Sandoval Ávila