Retrato de invierno con fondo líquido (18-VII-2018)

1
Un ángel anida tiempo entre sus vértebras. Más allá de la raíz es iceberg soñando plagas transparentes –alcanfor y pangea glauca–. Obedece al instinto de la piedra: atravesar el corazón del relámpago.
–           (La primera nevada parió un ángel sombrío.)

2
Fuertes tormentas lo franquean. No es sangre, nunca nieve. Al escupir heridas en abismo, no distingue el mate de los pájaros. Oscuridad atraviesa su garganta. Ahí, cardenal y cuervo son témpano y saliva.
–           (Las pesadillas son helechos quemados por el aire.)

3
Siamés y guía. Al transpirar el firme desvelo decide nunca dormir. En su pecho el viento no descansa.
–           (Llora nieve negra cuarteada por las sombras.)

4
Eucalipto alrededor de la pupila, sus lágrimas nacieron hace cuatro mil millones de años. Las aspas eran su espalda al derivar. Lleva tormentas en los hombros.
–           (Su asma es tumba sin aire.)

5
El ángel conoce los rostros de la tundra. Recoge arcilla del volcán, la mezcla con su barba. El ángel es mineral nómada.
–           (Eructa rocas y suda avalanchas.)

6
Mazuria –noroeste de Polonia– tiene numerosos lagos. Brotaron después del último glaciar. La clepsidra los nace como polvo de algodón. El ángel es un péndulo de lluvia. Viejo lagrimal de tizne.
–           (Laberinto de su propio deshielo, suspende su destino al azar.)

7
Pequeñas hendiduras, filo de latidos, fiordos en la espalda del sueño. Alcalina polución es su memoria.
–           (“Más adelante,/ alguien aún más silencioso/ pisa la hierba/ sin curvarla.// De pronto,/ en medio de este silencio/ parece posible/ simplemente vivir en la tierra.”1

Armando Salgado (1985)
Relámpago molido
Mantis Editores / Luis Armenta
Malpica. Guadalajara, 2016

Charles Simic.