El deseo (11-XI-2018)

 

El deseo: pájaro negro en la noche,
abre sus alas y golpea.
Muerta el alma el deseo la hace espuma,
los caballos del mar ya no están quietos,
se exaltan y pierden.
El hombre se mueve, en esa marea
ahoga sus sentidos.
El deseo, no es un sentir apenas,
yo lo he visto
enrojecer los labios de los muertos.

Silvia Tomasa Rivera (1956)
Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982
Margarito Cuéllar, Mario Meléndez,
Luis Jorge Boone y Mijail Lamas
UNAM / UANL, México, 2012

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La ciudad (5-XII-2017)

I
De la ciudad
no puedo decir nada
porque llegué dormida
como quien llega al mar
         a no pensar.

II
Vivir en la ciudad
es como un sueño largo
uno no sabe nunca
cuándo va a bostezar
          y empieza el despertar.

III
La ciudad
es una vaca echada
nadie la vio pasar
pero llegaron a sus ubres
         a aprender a mamar.

IV
De la ciudad
no amo a los que dicen
que quieren regresar
la ciudad se hizo para hablar
         el mar para callar.

V
La ciudad
tiene el alma de todos
en un hilo invisible
que estrangula las ganas
         de llorar.

VI
En la ciudad sólo viven
los que tienen valor
para no regresar
a morderse los sueños
         en el mar.

Silvia Tomasa Rivera

Otoño líquido (14-VIII-2017)

Allá tenía dos amigos
y un hombre que me amaba
poseía un cuarto donde el otoño
entraba por la ventana
derramándose
en partículas de ámbar-
El sol de otoño de Madrid,
frío y esperado.
         Yo amaba en ese entonces
los bares más extraños,
y el vino amargo que compartía
en la puerta del mundo
“Después de Madrid el cielo”,
me dijo un pirata de ojos claros
una noche que la luna
alumbraba imprecisa
a un grupo de gitanos
         que bailaban
en la plaza Mayor.
Después de Madrid el cielo.
Tal vez tenía razón.
Pero tú estabas en América
y ya te llevaba como espina encajada.
         Regresé, como era de esperarse´
a las montañas.
Todos mentimos cuando quemamos
el fuego de la entrega.
Madrid no fue importante.
Mis amigos bebían un vino alegre
mientras yo los miraba.
         Qué pasa cuando el corazón
vigila las ciudades
con los ojos de otros.
         Caray, de veras estoy triste,
y si volara a ver a mis amigos.
Y si estuviera aquí para decirte
que nos fuéramos junto,
y si Madrid tuviera mar.

Silvia Tomasa Rivera