Gameover-Gameover-Gameover (20-V-2018)

 

Se acabó el azul por todas partes, los pajaritos tuiteros que resplandecían en el océano del celular también se apagaron. Se acabaron las selfies romanticoides y sólo quedó el amor propio en Instagram y en los pensamientos. Todas las memorias del Snapchat se hicieron polvo tras el paso del tiempo y a los muros de mi cuarto y del Facebook arribaron los estados de inestabilidad emocional. Todo desapareció tras tu rastro ¿o habré de decir tras tu brillo de basura cósmica virtual? Ya con el valor encima nos atrevimos a decir adiós con un par de microcartas por el WhatsApp y acaso una videollamada para sentir que todo era de frente, luego pensamos en descargar una aplicación para desaparecernos el uno al otro pero más tarde nos acordamos que esto sólo podría suceder en algún cuento del buen Ray Bradbury; por lo que desistimos del intento. Ya con el paso de los días, jugamos a olvidarnos con métodos más rudimentarios como escribir nanopoemas sobre los boletitos del autobús o besar, besar a todas horas y por cualquier motivo, pero nada, nada del olvido real y aquí estamos de nuevo, en una búsqueda desesperada de apps hasta dar con aquella que sirva para borrarnos la memoria porque nunca hemos podido soportar a los otros, nunca hemos podido soportar a los otros, nunca hemos podido soportar a los otros y para mí es mejor decir Game Over o la muerte pública del autor.

Alberto Paz (1987)
Parkour pop.ético (o cómo saltar las bardas hacia el poema)
SEP Dirección General de Educación Superior
para Profesionales de la Educación, México, 2017