Rondel (1°-VI-2017)

Con la serena candidez de un lirio
abierto a las caricias vesperales
apareces, triunfante, en mi delirio
clavando en el crespón de mi martirio
tus ojos como lívidos puñales.
         Son muy tristes mis noches invernales:
la luna brilla como débil cirio
entre las desoladas catedrales,
y tú clavas tus ojos cual puñales
en el negro crespón de mi martirio.
         ¡Ay! en mi soledad, en mi delirio
lloro por las caricias estivales
y por tu muerta candidez de lirio,
al sentir que tus ojos criminales
se clavan como lívidos puñales
en el negro crespón de mi martirio.

Salvador Martínez Alomia

Anuncios