Dos liras (4-VIII-2018)

 

Frinea

Hiperides muestra a la mirada expectante
de los iracundos jueces torvos y severos
cómo vibra el canto melodioso del dios Eros
en la lira rósea de una cadera ondulante.
–           Muestra prodigiosas desnudeces de bacante
la gentil culpable; y en sus ojos, dos luceros,
miran la justicia verdadera los austeros,
la justicia de la forma túrgida y triunfante.
–           Viéndose en silencio yacen lánguidos los jueces;
por la vez postrera deja ver sus desnudeces
la de formas puras, albeantes y apolíneas;
–           y mientras burlada la justicia gime y llora,
Grecia aplaude el triunfo de la carne tentadora
en la omnipotencia sacrosanta de las líneas.
Cleopatra

No era la belleza nívea y púdica de Octavia:
era la ciprina carne mórbida y turgente,
donde circulaba tumultuosa y febriciente
plétora de sangre como en cármenes la savia.
–           Su boca humedecen las espumas de la rabia
y en el lecho espera la llegada del ausente;
en aquella forma, Venus nítida y fulgente,
puso el genio malo su beldad artera y sabia.
–           De las cañas surgen poco a poco los reptiles,
y sobre las curvas voluptuosas y gentiles
vierten su ponzoña sutilísima y salvaje.
–           Luego se recuestan a lo largo de aquel seno,
y es aquel conjunto que hace rígido el veneno
una hermosa lira con un hórrido cordaje.

Manuel M. Bermejo (1865-1962)
El Parnaso mexicano (los trovadores de México)
Maucci Hermanos, México – Buenos Aires, 1905
José López Rodríguez, Habana