Visitas (28-XI-2018)

 

Pregunto la ubicación de la sala
me piden el nombre del difunto,
alguien dice amablemente,
no tarda en llegar el caballero.
–          Estoy en una sala de espera,
pasa un hombre y dice a otro:
no quiero que te destruyas tomando.
–          La sala no es cómoda.
Llega el caballero.
Abren paso,
–          Llega mucha gente.
Hay galletas. Manos estiradas.
–          Al caballero lo colocaron en medio de la sala.
La gente entra, suda, saluda, platica:
el tráfico, los precios, la desgracia.
–          El caballero yace en una caja en medio de la sala.
Susurran, se acomodan, ven al frente, toman agua.
Intercambian opiniones, tozan sus mejillas.
–          Estoy en una sala de espera llena de relojes y cafeteras.
–          Debajo de los focos la gente rodea al caballero brevemente.
Frotan sus manos, también muy brevemente.
La gente se despide. Debe hacer cosas, llegar a casa.
La sala se vacía.
–          El caballero espera en medio de la sala.
El caballero sigue esperando.

Rosario Loperena
Cajas
Tierra Adentro, México, 2015