Sumisión de la forma (6-II-2019)

 

Yo me propuse hacia 1975 apaciguar mis gestos poner a
reposar mis ademanes.
Y desde aquel entonces visto un amplio blusón gris
pantalón de mezclilla.
Yo creo que hará un año que no cambio las aguas de los
tres búcaros de casa: crisantemos amarillos
jarrón con crisantemos blancos la hornacina
con el florerito para una rosa.
Mi mujer y yo nos desnudábamos como si en la encrucijada
de cuatros vientos huracanados acabara de
surgir un estrépito de caballos hacia un claro.
Vergel, entre los cuatro vientos.
Nuestros ademanes de amor eran un agua denudada una luz
lívida en la miel momentánea en el ámbar
de una cópula.
Y me retraigo, reposo: tu mano posada en el ámbar rapado
de mis pudendas.

José Kozer (1940)
En Cuadernos de La Palabra
Universidad Veracruzana, Xalapa, 2007

Lo que la voz tiene de piedra (22-XI-2018)

 

He de buscar tu nombre
en la primera cripta del cementerio.
He de perder tu acento
al escuchar el corte de la caña
o al encino temblar en la leñera.
Bajo la puerta encontraré la clave
para dar con el frasco de veneno:
a brújulas que nacen sin oriente
soles que nos deslumbran apagados.
Y en el frasco, en vez de un tósigo liberador,
me asaltarán tus últimas palabras
lo que la voz tiene de piedra
colgará de tu cuello en otra vida.

José Kozer (1940)
En Del río que corre
Poesía en Blanco Móvil
a través de 30 años
Libros del Marqués, México, 2017