Un sueño con zapatos (24-II-2018)

 

Era tarde ya en la noche
un cierto día
cuando empecé a soñar
con mis zapatos solos.
Qué objetos pesados y lejanos
qué cucharas de cuero negro
con el metal de abajo
penetrado por los aires
de una calle y su silencio
en la tierra carcomida?
Fuera de mis pies
los dos zapatos:
dos veces los conté
con la saliva seca.
Si pudiera acercarme
atraparlos convertir en quietud
su movimiento: eso pensé
eso quería.

gastarme en ellos
hasta cumplir con el cansancio
de este mal soñado sueño.

Saúl Ibargoyen (1930)
Nuevo octubre
Axel Editora, México, 1978

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Soneto XX (3-X-2017)

Para Maite Villalobos

Tiempos atrás, las piedras andaban entre nosotros;
hablaban del fatigoso traslado de sus cuerpos;
pedían ayuda, necesitaban más aire y más fuerza,
pero ¿quién podía comprender la lengua de una piedra?
         Hubo años en que el viento era la voz de cada gente,
y movía sábanas y camisas en los tendederos,
y golpeaba las ventanas para el despertar de la casa,
y besaba a las muchachas bienamadas en la oreja.
         Más allá de la sombra de las luces que se fueron,
hay pájaros que regresan empujados por su canto,
y los peces maltratan el temblor del agua donde beben.
         Los almanaques en aquella pared se van secando,
las escobas trabajan, tu sudor de amor ya se borró,
y el hombre ordena otra vez su patria de palabras.

Saúl Ibargoyen