19 (16-IV-2018)

Vivo a merced,
como estas líneas,
contra el tiempo,
como el fantasma
que las lea.
–         Te miro
caminar desnuda
por el cuarto
y permanezco inmóvil,
como encantado
ante el despliegue
de una danza ancestral.
–         Todo es presagio:
tiempo oscuro,
oleaje lento,
viento enérgico
y tibio.
–           Y tu cuerpo
es el alma de un prodigio
inminente:
agua dormida
que arderás, humo
en le noche del comienzo.

Eduardo Hurtado (1950)
Ocurre todavía
Fondo de Cultura Económica, México, 2016

De Ocurre todavía (4-VI-2017)

17

El que te ve nacer
por las mañanas, al llamado
imperioso
del reloj
y entre bostezos;
         el que distingue
la rara beatitud
de tu rostro
desnudo
de cosméticos,
la excitante
humildad de tus pies
con curitas
y en sandalias;
         el que te ve orinar
todas las noches
y te descubre estática, frágil
y absorta
como animal
en descampado;
         devoto de tu piel
sin lociones ni adornos,
de tu olor comedido,
de tus trapos
más íntimos,
                soy
el que ha soñado
en despertar
contigo
hasta el día del horno
y las cenizas.

Eduardo Hurtado