Elegía (23-VII-2018)

 

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto
como el rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería.

Yo quiero ser, llorando, el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
–          Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
–           daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
–           Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
–           No hay extensión más grande que mi herida;
lloro mi desventura y sus conjuntos,
y siento más tu muerte que mi vida.
–           Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
–           Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
–           No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
–           En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.
–           Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
–           Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
–           Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
–           de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
–           Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
–           Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
–           A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández (1910-1942)
El rayo que no cesa
Héroe, Madrid, 1936

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