De “Notas sobre poesía” (3-V-2018)

 

Prólogo

El poeta tiene ideas acerca de la poesía en las que manifiesta la relación que existe entre él, como inteligencia, y la misteriosa substancia que elabora. Estas ideas –hasta donde he podido observar– son tan precisas, cada una en su aislamiento, como las que se forma el artesano sobre la calidad de sus materiales o la eficiencia de sus herramientas; pero, faltas de articulación y de método, no sería posible ensartarlas en un cuerpo de doctrina sino, nada más, ofrecerlas en estado de naturaleza, como impresiones personales que no alcanzar a penetrar en el enigma de la poesía, aunque sí, cuando menos, proporcionan una imagen de la personalidad del poeta.
El poeta no puede, sin ceder su puesto al filósofo, aplicar todo el rigor del pensamiento al análisis de la poesía. Él simplemente la conoce y la ama. Sabe dónde está y de dónde se ha ausentado. En un como andar a ciegas, la persigue. La reconoce en cada una de sus fugaces apariciones y la captura por fin, a veces, en una red de palabras luminosas, exactas, palpitantes.
La poesía no es diferente, en esencia, a un juego de a escondidas en que el poeta la descubre y la denuncia, y entre ella y él, como en amor, todo lo que existe es la alegría de este juego.

José Gorostiza (1901-1973)
Cauces de la poesía mexicana, y otros textos
UNAM / Universidad de Colima, México, 1988

Como vitaminas (21-IV-2018)

 

Voy a darles un ejemplo personal: considero a la poesía uno de los componentes más importantes de la existencia humana; no meramente como un valor, sino como un elemento funcional. Deberíamos prescribir la poesía como recetamos vitaminas.

Je vais donner un exemple personnel: je considère la poésie comme l’une des composantes les plus importantes de l’existence humaine, pas tellement comme valeur, mais comme élément fonctionnel. Nous devrions prescrire la poésie comme l’on prescrit des vitamines.

Félix Guattari (1930-1992)
De una conferencia en Sao Paulo (1982)

 

De “Notas sobre poesía”

Prólogo

El poeta tiene ideas acerca de la poesía en las que manifiesta la relación que existe entre él, como inteligencia, y la misteriosa substancia que elabora. Estas ideas –hasta donde he podido observar– son tan precisas, cada una en su aislamiento, como las que se forma el artesano sobre la calidad de sus materiales o la eficiencia de sus herramientas; pero, faltas de articulación y de método, no sería posible ensartarlas en un cuerpo de doctrina sino, nada más, ofrecerlas en estado de naturaleza, como impresiones personales que no alcanzan a penetrar en el enigma de la poesía, aunque sí, cuando menos, proporcionan una imagen de la personalidad del poeta.
El poeta no puede, sin ceder su puesto al filósofo, aplicar todo el rigor del pensamiento al análisis de la poesía. Él simplemente la conoce y la ama. Sabe dónde está y de dónde se ha ausentado. En un como andar a ciegas, la persigue. La reconoce en cada una de sus fugaces apariciones y la captura por fin, a veces, en una red de palabras luminosas, exactas, palpitantes.
La poesía no es diferente, en esencia, a un juego de a escondidas en que el poeta la descubre y la denuncia, y entre ella y él, como en amor, todo lo que existe es la alegría de este juego.

José Gorostiza (1901-1973)
Cauces de la poesía mexicana, y otros textos
UNAM / Universidad de Colima, México, 1988

Pausas I (10-XII-2017)

¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.

Pausas II

No canta el grillo. Ritma
la música
de una estrella.
         Mide
las pausas luminosas
con su reloj de arena.
         Traza 
sus órbitas de oro
en la desolación etérea.
         La buena gente piensa
–sin embargo–
que canta una cajita
de música en la hierba.

José Gorostiza

Dibujos sobre un puerto (30-IV-17)

​Esta vez una excepción. Vino a verme Gorostiza, el día mismo que publiqué “La tarde”, hace una semana, y se quejó de que no hubiese aparecido completo “Dibujos sobre un puerto”. Si querías –don José me tutea– publicar algo corto, hubieras puesto “El faro”. Desde entonces se me aparece todas las noches e insiste en su exigencia y yo ya llevo muchos días sin dormir y voy llegando al límite de mi resistencia, así que voy a repetir a Gorostiza y a ponerles completos sus “Dibujos…”.

A Roberto Montenegro

1. El alba

El paisaje marino
en pesados colores se dibuja.
Duermen las cosas. Al salir, el alba
parece sobre el mar una burbuja.
Y la vida es apenas
un milagroso reposar de barcas
en la blanda quietud de las arenas.

2. La tarde

Ruedan las olas frágiles
de los atardeceres
como limpias canciones de mujeres.

3. Nocturno

El silencio por nadie se quebranta,
y nadie lo deplora.
Sólo se canta
la puesta del sol, desde la aurora.
Mas la luna, con ser
de luz a nuestro simple parecer,
nos parece sonora
cuando derraman sus manos ligeras
las ágiles sombras de las palmeras.

4. Elegía

A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.

5. Cantarcillo

Salen las barcas al amanecer.
No se dejan amar,
pues suelen no volver
o sólo regresan a descansar.

6. El faro

Rubio pastor de barcas pescadoras.

y 7. Oración

La barca morena de un pescador,
cansada de bogar,
sobre la playa se puso a rezar:
¡Hazme, Señor,
un puerto en las orillas de este mar!

José Gorostiza