La conversación (19-III-2018)

 

En la jaula del pensamiento no cabe
el amor que no dan.
La mentira cubre el planeta. Hay
visitas que no llegan
y parientes prestados. Una hija
aniquila a su padre,
un tenor canta La Traviata.
La voz se recuesta en la sangre
como existir bajo el sol. Pasa
el poder vestido de célebres venenos.
Del otro lado estamos tristes,
con furias dudosas, tristes, y
amores llenos y vacíos que
marchita la indignación. ¿Eso
explica la prosa del mundo?
A veces ceso totalmente y se abren
los pedacitos del amanecer
en un rincón de la lengua.

Juan Gelman
Amaramara. Pinturas de Arturo Rivera
Granises / Secretarías de Cultura y de
Educación de la Ciudad de México, 2014

Anuncios

Lamento por las flores de David Burnham (11-X-2017)

flores de miel flores de piel flores
calientes salían de david burnham
quieto en el aire frío lunar
sin remedio sin adioses sin Dios
         ¡ah david burnham!
su clavícula clavada en el cosmos era la que más florecía
extrañas vidas daba para la época
en que la gente era infeliz
         y preguntaba ¿cómo era el niño david en la clase de inglés?
nunca se supo cómo era
pero está quieto entre fulgores
su cabeza se la come la luz
         david burnham amó este final
no quiso a la tierra ni al agua
cómo cantaba al disolverse
inclinado hacia el sol
         que le tapó las manos los ojos los pies
cuidándolo como a palomo ciego
en tanto cae la noche padre y madre
como oso silencioso
         las cuatro caras del dolor se apagaron
para david burnham navegando o ardiendo todavía
dulce dulce
detrás del espectáculo
         así terminó david burnham se le caía un polvo fino
como jazmín donde avanza la noche
aplasta y se perfuma
¡ah solo en el espacio!

Juan Gelman

Lamento por el sapo de stanley hook (2-V-2017)

stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano
“oh sapo” le decía “sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa” le decía
          “oh caballito cantor de la humedad oh pedazo esmeralda”
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos
más allá de cualquier condición
          “oye mío” decía “hay muerte y vida día y noche sombra y luz”
decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
“oye sapo” decía mostrándole el suelo
          “los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan”
decía stanley hook “qué bárbara tristeza” decía ante el asombro popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como un sol
          esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto
en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía con el jueves
          todo esto es verdad:
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena
y el sapo de stanley hook se quedó solo

Juan Gelman