El árbol de lágrimas (16-XI-2018)

 

El árbol de lágrimas
que crece dentro de mi cuerpo
se ha congelado.
Árbol alto, frágil, translúcido
como un pino nevado en la montaña.
El tronco de salitre,
sus quebradizas ramas de sal
resisten los golpes con entereza.
Hay momentos
en que una pequeña rama se diluye,
quema mis ojos,
corre abrasando mis mejillas,
se deshace
al ver a mi hija
sola,
luchando
por el pan nuestro de cada día,
o porque la noche
de mil caras
me aconseja
o me muestra los rostros
que ya jamás veré.
Árbol cristalino
perfumado de mar
lava mis ojos sin consuelo,
lava mi desamparada casa
y su dintel
para que por ella entre la dicha,
palabra olvidada,
abandonada en alguna esquina,
perdida en algún jardín
al que no encuentro.
Sal, salitre
sal de vida
sal de risa
sal de duelo
sal corriendo y llena mis mejillas
de reposo.
Árbol tintineante
de la esperanza
derrite algunas de tus ramas gélidas.
Este peso,
este gran peso de mar,
de sal y agua
me está doblando.
Tal vez las lágrimas
no broten
porque carezco de una silla
donde sentarme para que corran.
Salid sin duelo lágrimas corriendo.
Salid a lavar el mundo que me rodea.
Fuente de mar
fuente de consuelo
adentro de mi cuerpo
desborda los diques,
inunda mi cuarto
y dame algún reposo.
Forma un pequeño
mar en el que bañe
mis pecados.
La sal purifica
pero el mar sigue,
quieta manchita azul
en el mapa de un libro
cerrado.
Árbol de lágrimas, conviértete en agua,
desbórdate, inúndame para que quede
yo en el fondo de un lago.

París, 1986

Elena Garro (1916-1998)
Cristales de tiempo
Poemas inéditos
Edición, estudio preliminar y notas
de Patricia Rosas Lopátegui
UANL, Monterrey, 2016

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El extranjero (31-V-2018)

 

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde de pronto somos niños
y tenemos casa
en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños
allá resides tú,
donde reside la memoria.
París, 1951
Elena Garro (1916-2016)
Cristales de tiempo. Poemas inéditos
Edición, estudio preliminar y notas de
Patricia Rosas Lopátegui
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 2016