De niña no salía… (24-IV-2018)

 

De niña no salía a jugar a la calle,
no hubo parques ni aceras
donde poder crecer sin darme cuenta.
La acera era una vía que nos acompañaba
o nos salía al paso.
Nunca sentí cómo crecían los árboles,
los nuevos edificios.
A la ciudad siempre la vi de lejos,
al pasar,
al margen de los juegos, de los amigos
con los que la haces tuya.
Los muros y el rebote de pelotas,islas,
o los niños paseando en bicicleta
eran islas lejanas, veranos por la tarde
que iba a visitar de vez en cuando.
–                   A una ciudad extraña llegó mi adolescencia,
yo la fui descubriendo con mi hermano y mis primos
recién llegados de Madrid.
Parecía un verano interminable,
persiguiendo una infancia que se iba
junto con los lugares que nunca conocimos realmente.
La ciudad caminaba con nosotros al ritmo de los Beatles
y otras ciudades poblaron nuestras vidas.
–                   Yendo a San Ángel desde la Condesa,
ya no mirábamos pues nos volvimos parte del paisaje.
La ciudad iba cambiando con nosotros,
íbamos rumbo a la universidad,
y de pronto dejamos de seguir
esos últimos cabos de la infancia,
ya no nos importaban, fingíamos ser otros
que la ciudad había dejado atrás desde hacía tiempo.

Alicia García Bergua (1954)
La anchura de la calle
Conaculta, México, 1995

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El perro que paseo… (6-VII-2017)

El perro que paseo trae a mi sueño
cosas de mí que ignoro,
un hijo que se suelta de mi mano en un acuario.
Lo pierdo de vista y aparece de pronto
sentado en un tapanco
viendo una lámina de un pez.
Mi niño tiene nombre
y me cuesta sacarlo del museo a la hora de cerrar.
No sé si llegué a hacerlo porque he despertado.

Alicia García Bergua