Marzo para siempre (4-X-2018)

 

a Teresa, veintitantos años después
El mundo era otro mundo.
Se hablaba de países, de palabras, de himnos
que ya no quieren decir nada.
Incluso los mendigos y los bancos,
que siempre son iguales,
eran otros.
Otro era el mundo
y, por lo visto, no era para siempre.
–          Nos preocupaba la cursilería.
Nos preocupaba decir más
o menos de lo necesario.
Las canciones nos daban la palabra
y en algunas,
aunque nadie pudiera explicar cómo,
marzo era marzo para siempre.
–          Yo te miré de cerca,
tú me viste mirarte
y era normal que preguntáramos
¿qué tal si marzo fuera para siempre?
–          Que todo se perdiera
qué importaba:
la vida o el amor o Amado Nervo.
La canción importaba
contigo viéndome de cerca,
yo viéndote mirarme
y marzo siendo marzo para siempre.

Luis Vicente de Aguinaga (1981)
Qué fue de mí
Mantis Editores,
Luis Armenta Malpica,
Guadalajara, 2017

De reojo (14-II-2018)

 

Alguien, alguna vez,
te ha visto de reojo.
Alguien, hace un minuto, ahora mismo,
te olió, te oyó acercarte,
advirtió en tu silueta
que una promesa se cumplía,
dio nombre con tu cuerpo
a otro cuerpo que sólo imaginaba
y renunció a mirarte por más tiempo:
renunció a ti, se abandonó a sí mismo,
miró sencillamente hacia otra parte.
–        Alguien, sin que lo hayas notado.
Alguien, un solo par de ojos,
en un solo momento
de su vida y la tuya,
de la tuya y la mía.
–        Dedos que no van a rozarte.
Labios que no dirán tu nombre.

Luis Vicente de Aguinaga (1971)
Qué fue de mío
Mantis Editores, Guadalajara, 2017