Regreso (27-VII-2018)

 

Y el mar, el mar, muy lejos…
–          Cuando regreses, el mar irá dentro de ti…
–          Cuando regreses, oh, cuando regreses…
–          Y cerca, el núcleo del dolor,
La carne donde se genera
Y bien poco le importa,
Pues otra es la carne que lo sufre,
No la suya.
–          Y el mar, abajo siempre el mar…
–          La noche nos ha dado lo oscuro
Para que la miremos bien:
Come de nuestra carne
Que liberará nuestros secretos,
Y altos los vuelve, inmóviles los mástiles.
–           Al pie, la extraña historia,
Al pie, frente a la mar lusa,
De esos reyes navegantes,
La mar que si se aleja ya no vuelve.
Oíd cómo vos canta,
Pero no es de sirena ni cosa parecida
Esa canción, así extranjera.

Francisco Cervantes (1938-2005)
Heridas que se alternan
Fondo de Cultura Económica,
México, 1985

El olor del estipendio (30-I-2018)

 

Durante la enfermedad, se soñó cabalgando
algo muy semejante a su secreto.
No podríamos describirlo,
ni él ni yo,
pero pasaba impávido entre grandes gestos
de asombro, amenaza, miedo o desesperanza.
Él ya sabía entonces qué límites lo ceñían
a esa persona tan extraña
a ese sujeto que enviaba implacablemente
sus pensamientos llenos aún del olor del estipendio.
La lista de sus honorarios era como a continuación
–         [se dice:
el perfeccionamiento de lo inútil,
el vasto imperio de lo superficial,
el Gran Mundo de los temblorosos poseedores de
–         [migajas de miseria
y el de aquellos que descubren el velado tono aurífero
         [de las simpatías momentáneas,
o el desleído diseño de su agonía;
esa especie de comunicación telegráfica de la mutua
         [antipatía,
o la sombra de un lazo que se cierra sobre aquellos que
–         [comparten idéntico desprecio a un mismo ser.
Tales eran los precios. Sus tardes y sus días
estaban llenos de explosivas cóleras y sin embargo
         [inconmovibles.
Noche, desolación, sueño entre rejas
que asombrado veía llegar
hasta el primer escalón de entrada a su refugio.

Francisco Cervantes

Mumbrú (19-VI-2017)

no vino a despedirse
no lo vi
Mambrú se fue a la guerra
qué dolor qué dolor qué pena
no sé cuándo vendrá
de él sólo recuerdo su capa purpúrea
su cabello alejándose con lentitud
detrás su joven paje
más joven que él si esto es posible
fue una tarde fría
pero había sol
¿o el frío sólo lo sentía yo?
pasaron días y días
se fue en silencio
su padre le dijo adiós desde el puente levadizo
su recuerdo su figura eran cada vez más imprecisas
si vendrá para pascua
qué dolor qué dolor qué guasa
o para la trinidad
así vino la pascua
y se llegó la trinidad
la trinidad se acaba
qué dolor qué dolor qué rabia
Mambrú no viene ya
arriba de la torre
el viento parecía cantar
me he subido a la torre
qué dolor qué dolor qué corre
do re mi do re fa
para ver si aún vendrá
hasta esta tarde triste
en que he visto venir por el camino
el traje vistoso desgarrado
su lento paso de derrota
por allá viene su paje
qué dolor qué dolor qué traje
do re mi do re fa
qué noticias traerá
entonces recordé
no vino a despedirse
no lo vi.

Francisco Cervantes