Paspié (28-VI-2018)

 

Orza el timonel (la casa será el mundo),
con la calma de la pausa el mar recorre la proa, deletrea la quilla,
silencio a derredor, un golpe apenas se aparea:
goteo de alcohol sobre la borda.
–          Ando curtido de sal, de rastros minúsculos de cielo
(irrumpen olas a destajo),
crujidos, madera engarzada de tempestad y rabia,
la caída de un cuerpo en las amarras.
–          Sin paz, sin voz, mecido al viento y a la suerte,
atrapado por el olor a yodo (el laurel no habita en su cabeza),
sujeto por la sal que trae consigo la desventura,
huele su líquida fortuna.
–          En la almadraba los atunes (prisa y bravía, sopor),
ante el calor la ocultación de la fiebre, el pasmo;
embrutece el ruido al oído. Rastros, olores;
en el ámbito de su piel (paisaje) se solazan los insectos.

Rocío Cerón (1972)
En La luz que va dando nombre: Veinte años
de la poesía última en México 1965-1985
Alí Calderón (coordinador) Jorge
Mendoza, Álvaro Solís, Antonio Escobar
Gobierno del estado de Puebla, Puebla, 2007

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De todos los volcanes… (20-III-2018)

 

De todos los volcanes montañas desiertos glaciares éste. Montaje entre láminas de asbesto. Mano alisando los pliegues. Esquina. Lo probable de humedecer tierra árida. Al ojo revelarle su incapacidad para erigir montañas de polvo. Al oído regresarle su zona de nitidez, su enfoque.
–         Lenguaje espiga sudor deforme torcido astronómico obrero copista.
–         Palabra auditiva donde se produce el golpe. Largas heridas del vocablo donde supura el gesto / civilización.
–         Plusvalía, en este decir hay plusvalía.

Rocío Cerón
Borealis
FCE, México, 2016