(12-XI-2018)

Antes I

No sé llevar bien las cuentas
Algo falla
No sé por ejemplo
Cuántos son cuarenta y tres…
o cuántos eran dos mil
Antes éramos tan ricos
que los muertos se contaban por miles…
Se me hace difícil sumar
El # de los que el periódico da por muertos cada día…
No sé cuántos ejemplares imprime el periódico
No sé cuántos periódicos hay en México
Todos parecen decir la misma
No sé tampoco ni quisiera saberlo quién los paga
A veces pienso que son el mismo periódico

Que todos los días les cambian la fecha
pero que es el mismo
con las mismas faltas de ortografía
con la misma y rota sintaxis
Que son los mismos muertos
las mismas muertas
(Éramos tan felices
cuando las usábamos como título de novela)
No lo sé no lo creo
Antes el agua no costaba
ni había guerras por el oro azul
El pan no sabía a trapo
No había gusanos en la basura.
–          Las casas no se derrumbaban a la primera lluvia
Las calles no se inundaban a la primera granizada
La lluvia no era ácida
No había necesidad de hacer planes de desastre
para el país o la familia o la humanidad
Los hijos no tenían que irse a otros países
Sólo había desastres
pero no nos preguntábamos
quién estaba ganando con ellos
Poco importa el color o la forma
de los ojos de ese quién…
Me imagino que a él o a ellos
si les salen las cuentas…

12 de julio de 2015

Antes II

Me hace falta México
el México de antes
(¿no será una redundancia?
¿no es la maldición de México que siempre es el de antes?)
cuando veía sin vértigo las corridas de toros
y comía con arrojo tacos de cabeza
en tendajones improbables e insomnes
el de los charcos en que caía la piedra de sol
sin ensuciarse
Me hacen falta las tardes
jugando al trompo a la orilla del camino
Extraño la bendita mosca de tu escritura novia
y al travieso mosquito que no sabía a dengue
Lloro por el polvo perdido
y por las fiestas incendiadas por chorros de bengala
mientras en la esquina se desangraba el aguamiel
todos lloran por los desaparecidos,
pocos se acuerdan de los que no desaparecieron
y siguen ahí dando y tomando clases bajo la lluvia cruda
y el calcinado sol
entre la basura y la desesperación…
Me hace falta el antes.

15 de noviembre de 2014
Antes III

La abuela me contaba
que las indias pregonaban
“Chichicuilotitos vivos…”
recién traídos del lago
A mi padre le tocaron
los gritos alargados de
“Botella fierro viejo que vendan…”
Por nuestras calles en cambio
resuena el mismo anuncio pelado
por una voz gritona que ha sido grabada
para que los choferes sordos no tengan que desgañitarse
o la misma ininteligible grabación vendedora de tamales
(esas voces fabricadas
también se pueden comprar en un mercado)
Me alegra, aunque no compre nada,
el silbato del vendedor que pasa
con su vaporera ambulante
como un dios en el destierro
vendiendo camotes y plátanos
Aunque no tenga nada que tirar
la campana que trae el carro
de la basura me suena acallado
viático y reverencia
¿Qué recordarán los nietos
cuando ya todo esté pavimentado?

Yo me quedo callado:
¿de quién podría hablar?
“Intermitencias del Oeste” (2)
Octavio Paz, Ladera Este, 1968

12 de julio de 2015

Adolfo Castañón (1952)
Local del mundo /
Civismo de Babel
Universidad Veracruzana,
Xalapa, 2018

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De “Recuerdos de Coyoacán” (16-v-2017)

Era otro y soy el mismo
Yo no sé si fui feliz:
Caminaba por las noches
la ciudad de la memoria
La ciudad dormida
entre sus nombres
Temprano por la mañana
iba a la Preparatoria
No era San Ildefonso
ni sus legendarios patios
Se llamaba “Prepa 6”
(No sabíamos
cómo era Antonio Caso)
El lugar Coyoacán
El año –y mil novecientos 68
¿Los Maestros? Ya no había
Profesores funcionarios
Candidatos (unos a la política
a la porra o a la guerrilla otros)
periodistas asalariados
ortodoxos y heterodoxos
cucúrbitas e hipérbolos
del Templo de la Corbata
         Yo no sé si fui feliz
sólo sé que me desvelaba
ni era otro ni soy el mismo
Era el que ya se iba
Afuera la generación
pagaba cuota de sangre
Embestía la muchachada
buscando la democracia
en las muletas de trapo
en las paredes del tiempo
banderas de carne y hueso
en los muros consignas
en los labios canciones
flores en el pelo
y la imaginación al poder
Olimpiadas y rock & roll
(A lo lejos arrojaban fumarolas
las pirámides
–digo: los volcanes
Por las tardes
deslumbradas las ventanas
ensayaban indecisos
castillos de sol)
Unos leyendo a Marx o a Marcuse
otros a Octavio Paz y a Julio Cortázar
algunos La rama dorada
         Yo no sé si fui feliz
entre Los acantilados de mármok
entre Orlando y Visión de Anáhuac
Ladera este o Las flores del mal
mientras en la calle gritaban
Presos políticos libertad
Tiempos de confusión y esperanza.
*High Times / Amour fou*
(Yedra invisible
la música del organillero
va dando tumbos por las calles)
Probar todas las cosas el Apóstol lo manda:
Ácido peyote y karma
hongos e Iluminación
en el viento
                   la respuesta
martes carnal encarnado
miércoles calcinaciones
¿de qué lado sopla el viento?
Pregúntale al sereno
Weatherman Weatherman
Peyotaris: hijos acelerados
del tiempo y la sinestesia
tan antiguos y pedantes
                           dizque modernos
cosmopolitas y audaces
Eso sí: mucho cine:
Bergman  Buñuel  Pasolini
Además Budismo Zen y Meditación
Yoga
         Tarot y Tantra,
Amor libre kodak y espiritualidad
Desprecio de alcohol
alabanza la sobriedad
Trabajo voluntario
en los ejércitos del placer
No recuerdo los amigos que intenté
–ni sus rostros ni sus nombres–;
me visitan
fantasmas
sus voces y sobrenombres
El Chac El Pato y El Perro
Fátima Urraca y Cronopio
La Cava Tribilín y Argel
danzaban la zarabanda
en carrusel giraban Ayari Polanco y Calac
Para unos Liga y cárcel
–¿cuándo no la muerte
para el corazón aventurero?
Otros ayuno y monasterio
comuna soya y cocina vegetariana
los demás iban cayendo
víctimas del empleo y la familia
se casaban
                    contradanza
divorciaban
         mientras iba dando tumbos por las calles
                                               yedra invisible
la música del organillero
Algunos consultaban
al Dr. Fausto otros a Farabeuf
Yo no sé si fui
si ya era el otro
si aún el mismo
Amor (al verso) libre daría bautismo
yo empezaba a me transportar
–¡Tanto comerme los atlas!
¿cómo del mapa los mares atravesar?
Y la vocecita pregunta y pregunta:
¿eres feliz   eres el mismo
quien otro pasa sus noches en claro
madruga cual peludo Pantagruel
y como batallas busca banquetes en los mercados?
–Días y noches no dormía
practicaba el ausentismo
iba a tumbos como la música del organillo
injerto de circo y pianola
                                    yedra invisible
(tal vez no era feliz si detenido
tal vez tenía que andar     andar)

Adolfo Castañón