De “elogio de la terquedad” (13-VIII-2017)

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La sal
es la evidencia más remota
de que el espíritu
se mueve
         Antes del maíz
antes del fuego
antes de las cavernas
la piel de la sal
ya cubría los secretos
que aún nos derriban
         En el principio
era el agua
y el agua
paciente
creó la sal
         En el principio
fue la sal
y la sal
terca
creó al hombre
         El hombre
temeroso
creó dioses
Y desde entonces
–astutos–
los dioses se burlan
de nosotros
         Sal: 
llanto de la tierra
trabajo del hombre
sudor del mar

Víctor Manuel Cárdenas

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