El mapa (1°-VII-2018)

He mirado la patria largamente.
Se le nota tristeza hasta en el mapa.
Las personas mayores nos explican
que es libre, sin acecho atentísimo de zarpas.
Y a punto estuve de quedarme ciego
porque a la patria la oscurecen llagas,
la pisan botas, se le cierran puertas:
necesaria prisión con calles vigiladas.
–                  Con el sudor de todos levantamos la espera,
pues no hay dolor que dure lo que dura una mancha.
Que sabemos de noches, de sentencias, amigos,
pero también sabemos que llega la mañana.
Despertemos, seamos el metal derretido,
lo que quiera la sed, la tierra trabajada,
lo que quieran las piedras, la sencillez del huerto,
lo que pidan las llamas,
en fin –al fin– la piel abierta en surcos.
–                   He visto largamente el mapa.
Pensé en mis hijos. Duele. Y eran todos los niños.
Fui deletreando el nombre de la patria
mientras buscaba dónde, dónde poner los ojos.
Y recordé de pronto algo que sangra;
mexicano de tierra ensalinada,
desollado haraposo,
comedor de la noche y de las hojas,
catástrofe de costa a costa,
ando buscando a un pueblo.
Habla.

Juan Bañuelos (1932-2017)
En La patria en verso. Un paseo por la poesía
cívica en México. Felipe Garrido, selección y
comentarios
Conaculta, INBA, UANL, Jus, México, 2011

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Escolopendra (23-III-2018)

 

Niñez
De escolopendras y de iguanas
Cara de aljibe en los espasmos de la hoja frágil
Alameda estañosa de la infancia
Sin nube y sin dialecto
–         Niñez
De curaciones del espanto
Con la mano velluda de doña Salomé
–         Niñez
De mango ictérico y de trueno
Monocorde en la lluvia
Sol derretido
Y engrapado al agua
Mientras la blusa de la noche
Acordonada de luciérnagas
Luce en el cuerpo de la aurora
–         Niñez
De emociones sumarias
Y de anofeles fascinados con la sangre
Pantano tábido del dengue
Y más allá de la ribera
El juicio íntimo
De una vela emboscada por las sombras
–         Insurrección de la terciana
En las frentes de los pizcadores
–         Niñez
Donde hombres lástima
Empuñan su dolor con las flores que venden
Postración de los niños
En las acequias de las nanas
–         Niñez
Donde indios lástima
En marcha y ronda
Sitian el Palacio de Gobierno
–         Niñez que mira arder
Virutas de estupor en un tizón de ocote
–         Cuellos de flamboyanes temblorosos
En la tormenta
–         Sémola
Íntima
Natal
–         Niñez que ulula
Con aullidos más verdes
Que los helechos de la muerte

(Matumaczá, 1959)

Juan Bañuelos (1932-2017)
Material de lectura. Poesía moderna. 125
UNAM, México, 1987

Dónde sólo se habla de amor (4-VII-2017)

A los hombres, a las mujeres
que aguardan vivir sin soledad,
al espeso camaleón callado como el agua,
al aire arisco (es un pájaro atrapado),
a los que duermen mientras sostengo mi vigilia,
a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio.
En fin, diciendo ciertas cosas reales
en una lengua unánime, amorosa;
a los niños que sueñan en las frutas
y a los que cantan canciones sin palabras en las noches
compartiendo la muerte con la muerte,
los invito a la vida.
Como un muchacho que ofrece una manzana,
me doy en fuego
para que pasen bien estos días de invierno.
Porque una mujer se acuesta a mi lado
y amo al mundo.

Juan Bañuelos