Ángeles guardianes (8-III-2018)

 

A Itzel García

Aquí nunca hubo molinos de viento
ni hombres
que se transformaban en insectos.
El viento pasaba de largo
en calles que se volvían cada vez
más pantanos.
Vimos nuestros rostros reflejados
y poco a poco,
se fueron los árboles deshojando
hasta convertirse en sillas maltrechas
donde buscar a Venus
entre cinco o seis estrellas…
una noche entera.
Vimos endurecer la tierra
en tus manos, en las mías,
en todas aquellas figuras
que sostuvieron nuestra sombra.
Los días
pasaron como el temblor de los trenes
por la mañana
cuando pensábamos
que también nos traían los atardeceres.
Aquí nunca hubo ángeles guardianes,
sólo niebla
y la ceniza de un volcán
que sin darnos cuenta
nos hizo cada día más viejos.
No, nunca hubo ángeles,
sólo sombras y manos
que nos recogían
cuando quedábamos hechos pedazos
por la calle
y como figuras de arcilla
nos volvían a formar.
Aquí se aprendió
a soplar el vidrio de los ojos,
a vivir sin luz.
Aquí se aprendió a nadar
entre las aguas que brotaban
de las coladeras
y a sonreír
cada que una ráfaga nos atravesaba el alma.

Alejandro Baca (1990)
Apertura al cielo
CCH Naucalpan, México, 2014

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