Al caer la tarde (4-II-2018)

 

Van de tropel cruzando los bermejos
celajes el espacio; la campaña
pueblan las sombras; y los riscos baña
tardo el sol con los últimos reflejos.
–         En medio, Lauro, a los copudos tejos
que sombríos coronan la montaña,
descansa Filis, cuya la cabaña
fue que en ruinas vislumbras no muy lejos.
–         Aquella claridad que surge ahora
ciñendo el mar, de céfiros ladrones
la hueste que perfumes atesora,
–         y este plañir tenaz de los alciones,
¡cuánto agradaban, cuánto a mi pastora…!
… ¡Apiádate de mí!… ¡No me abandones…!

Joaquín Arcadio Pagaza (1839-1918)

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