¡Quién tuviera tal ventura… (19-I-2019)

 

¡Quien hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
las jarcias de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo
arriba los hace andar;
las aves que van volando
al mástil vienen posar.
Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
“Por tu vida, el marinero,
dígasme ora ese cantar”.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
“Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va”.

Anónimo
En Flor nueva de romances viejos,
de Marcelino Menéndez Pidal.
Espasa-Calpe, Madrid, 1928

La Rama (25-XII-2018)

 

En las costas del Golfo de México, especialmente a lo largo de Veracruz y Campeche en cualquiera de las noches que van del 16 al 24 de diciembre, un grupo de vecinos adorna una gran rama de cualquier árbol y la lleva en peregrinación, casa por casa del barrio, hasta llegar a la que ese día será la anfitriona. Mientras caminan cantan versos que son los que siguen, o alguna de sus muchas variantes:

Hola buenas noches, ya estamos aquí,
aquí está la rama que les prometí,
que les prometí venir a cantar,
pero mi aguinaldo me tienen que dar,
me tienen que dar con mucho cariño,
como se lo dieron los Reyes al niño.
Los Reyes al niño le dieron regalos
y usted señorita me da mi aguinaldo.
—          Buenas noches damos
buenos caballeros,
a cantar venimos
al Rey de los Cielos.
—          Naranjas y limas,
limas y limones,
más linda es la virgen
que todas las flores.
—          En un portalito
de cal y de arena,
nació Jesucristo
por la Noche Buena.
—          Venimos de lejos,
a traerte la Rama,
recíbela atento,
hoy y mañana.
—          Abre la puerta o una ventana,
para que veas los adornos,
y los farolitos de ésta tu Rama.
—          A la media noche
un gallo cantó,
y en su canto dijo,
ya Cristo nació.
—          Denme mi aguinaldo,
si me lo han de dar,
la noche es muy corta
y tenemos que andar.
          Ya se va la Rama muy agradecida
porque en esta casa fue bien recibida.
—          Si la muerte tiene un diente,
el demonio tiene dos,
y si no me dan mi aguinaldo,
se las pagarán con Dios.

Anónimo
Veracruz me llena de orgullo
Gobierno del Estado, SECTUR, 2018