Esa noche en que juntos estuvimos… (28-IV-2018)

 

Esa noche en que juntos estuvimos
yo no quise mirarte a tu mirada.
La noche estaba clara y constelada
y en un espejo gris los dos nos vimos.
–          Tu copa y la mía los dos unimos
en una mesa de oros recamada,
y una luz amarilla arrebatada
brillaba aún cuando los dos partimos.
–          Tú saliste primero por la puerta,
la estancia se quedó sola, desierta.
Yo fui pisando las pisadas tuyas
–          y rezando secretas aleluyas.
Y al llegar a mi lecho devastado
consumé solitaria mi pecado.

Guadalupe Amor (1918-2000)
Soy dueña del universo
Edición de la autora, México, 1984

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¡Ay, cómo temo a las puertas! (22-IX-2017)

¡Ay, cómo temo a las puertas!
Yo nunca las pienso entradas;
no es que les niegue ocasiones,
es que me son decepciones
porque están predestinadas.
        Yo las quisiera vedadas,
vedadas o inexistentes,
mil veces mejor ausentes
y no a la muerte encauzadas.
         Puertas son de las moradas
adonde van mis deseos;
pues, aunque éstos den rodeos,
tienen puertas destinadas.

Guadalupe Amor

Tan sólo una mirada… (22-V-2017)

Tan sólo una mirada
y el camino del goce está trazado,
la interna llamarada
todo el cuerpo ha cimbrado,
y el corazón quedó petrificado.
         Después la mano leve
en el misterio del amor se inicia;
por dentro fuego llueve,
es mortal la caricia,
se confunde el temor con la delicia.
         La carne ya no lucha;
a dar toda su esencia está dispuesta.
Solamente se escucha
una tenue protesta,
que unos labios clausuran por respuesta.
         Y empieza el cataclismo,
es violado el más íntimo secreto,
la sangre es un abismo
que obliga a estar inquieto
al subterráneo, hipócrita esqueleto.
         Los ojos han huido.
la voz perdió de súbito su aliento,
ya no escucha el oído, 
cesó todo aspaviento:
se eternizó el amor por un momento.

Guadalupe Amor