Cuando todos supimos… (19-IX-2017)

Cuando todos supimos que moría,
entrando por sus ojos y su sangre
a la espesura de su tiempo crudo,
la noche madrugó rubia y desnuda
para morir con él ya coronado.
Dijo su nombre la que fue su cuerpo.
dijo su adiós la que fue su boca,
su nombre repitieron los que fueron
sus manos, su morada, sus mentiras.
         Tomábamos café o té o licores mansos
cuando llegó la noche y en el pecho
de su frescura, de su tacto, de su agua,
dejó el frío soberano y más humano.
Pero él siguió amando las mañanas,
las fieles comisuras de los ríos,
los ríos resinosos de los pinos,
las sonrisas sin misterio de los muertos
y el lugar imprevisible de su sombra.
La noche se tendió, obscena, mustia,
y los dos se abrazaron como hermanos.

Jorge Aguilar Mora