Faca (5-VIII-2017)

O dicionário é o universo. Baba-se (sic) de esclarecimentos, mas atordoa, à primeira vista, como a agitação das grandes ciudades desconhecidas. Raul Pompeia

No quedaba claro
si se gababan o se
babeaban o se grababan, pero,
en todo caso,
         aturdían.
         Así,
a primera vista,
los tortuosos callejones de Léxico
City.
         Yo
primero,
habité una casa llamada faca.
         La palabra faca babeaba
por los extremos,
la lengua recién estrenada
asomaba por el tajo nuevo
lamiendo
las comisuras de grasa tierna
y leche
y brincos en la cama. Era una casa
de plata, con filos que grababan, gateaban,
babeaban
en un cuarto, a las siete
de la tarde, en la colonia
San Miguel Chapultepec.
         Era una faca. No era un cuchillo corvo, era
una faca, no
un machete, era
una faca de desayuno, punta roma, faca
de untar miel en el pan,
pero cortaba, 
la primera
palabra
que dije en otra lengua.
Era un filo serrado, la palabra
tenía
dientes diminutos,
de leche,
cortaba
como un arado marcando los confines
de una tierra:
         del muro hacia adentro es faca (pero
por educación, no se esgrime
una faca
en presencia de los otros), del muro
hacia fuera están las calles, están
sus petimetres y sus dandies y sus cholos,
están
las verdaderas facas, los
cuchillos de este mundo, la faca
se queda en casa.
Es
la casa: el libro en el estante, el cuento
por la noche, cortado
por la faca, por un foso
de silencio:
la faca untando el pan
de cada día.

Paula Abramo