Nocturno del Albaicín (31-XII-2018)

 

El agua es la sangre de la tierra
–seguramente ya se ha dicho antes.
—          El agua es la sangre de la tierra
y viaja desde lejos,
—                             por debajo,
para surgir del centro de la piedra:
hidrante mineral de las edades,
profundo corazón.
—          Y viaja
desde lejos o cerca
para volcar su curso
al pie de nuestra sed.
—          Mira el dorso del río
tatuado con las hojas del castaño;
míralo y queda curado,
recobra la vista una vez más.
—          Oye la fuente allá, con su continuo
monólogo de dios que se desangra
pero que nunca llega a doblegarse,
sino por el contrario,
que adiestra nuestro oído
para el cantar del pozo.
—          Es medianoche y alguien sigue hablando
entre las parras y la hiedra oscura.
—          Suave dicción del agua que no cesa
de transcurrir detrás de los postigos
como una serenata primitiva.
—          Danos, oh numen, el punto de apoyo
para sobrellevar este prodigio
aunque no comprendamos su lenguaje.

Jorge Ortega (1972)
Devoción por la piedra
Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2010
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de
Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 2011

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