Nocturno del Albaicín (31-XII-2018)

 

El agua es la sangre de la tierra
–seguramente ya se ha dicho antes.
—          El agua es la sangre de la tierra
y viaja desde lejos,
—                             por debajo,
para surgir del centro de la piedra:
hidrante mineral de las edades,
profundo corazón.
—          Y viaja
desde lejos o cerca
para volcar su curso
al pie de nuestra sed.
—          Mira el dorso del río
tatuado con las hojas del castaño;
míralo y queda curado,
recobra la vista una vez más.
—          Oye la fuente allá, con su continuo
monólogo de dios que se desangra
pero que nunca llega a doblegarse,
sino por el contrario,
que adiestra nuestro oído
para el cantar del pozo.
—          Es medianoche y alguien sigue hablando
entre las parras y la hiedra oscura.
—          Suave dicción del agua que no cesa
de transcurrir detrás de los postigos
como una serenata primitiva.
—          Danos, oh numen, el punto de apoyo
para sobrellevar este prodigio
aunque no comprendamos su lenguaje.

Jorge Ortega (1972)
Devoción por la piedra
Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2010
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de
Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 2011

Venus abandona el mar (30-XII-2018)

 

I
Emerges del océano.
Cristales resbalan por tus montañas.
Ahora calzas zapatillas de arena.
¿Y el infinito animal azul,
recién abandonado en el lecho?
¿Seguirá excitado con el perfume
que regaste en sábanas de espuma?

II
El mar está excitado.
Cuando te abrazó, lo impregnó tu fragancia,
y ahora escupe,
una y otra vez
–sobre la arena
su espuma pegajosa.

Héctor Carreto (1953)
Picnic
Ediciones Caletita,
Monterrey, 2017

Recuerdo (29-XII-2018)

 

A José María Uzelai

En la falda de una tierra
tengo plantado mi pueblo,
sus casas son todas blancas
y verde siempre es su ruedo.
—          En la falda de una sierra
puse yo mi pensamiento,
mi pensamiento de niño
que aún está vivo en mi pecho.
—          ¡Ay mis noches del verano,
cuando las casas del pueblo
albergan luceros pálidos!
—          ¡Ay madrugadas de invierno,
que de sol, de frío y de escarcha
todo mi pueblo está lleno!
—          ¡Sésamo del tiempo, ábrete,
que quiero estar en mi pueblo!

José María Hinojosa (1904-1936)
Poesía de perfil
En Antología poética de la
generación del 27
Selección, estudio y notas
por Manuel Cifo González
Santillana, Madrid, 2002

Dama huasteca (28-XII-2018)

 

Ronda por las orillas, desnuda, saludable, recién salida del baño, recién nacida de la noche. En su pecho arden joyas arrancadas al verano. Cubre su sexo la yerba lacia, la yerba azul, casi negra, que crece en los bordes del volcán. En su vientre un águila despliega sus alas, dos banderas enemigas se enlazan, reposa el agua. Viene de lejos, del país húmedo. Pocos la han visto. Diré su secreto: de día, es una piedra al lado del camino; de noche, un río que fluye al costado del hombre.

Octavio Paz (1914-1998)
¿Águila o sol?
Fondo de Cultura Económica,
México, 1951

En nadie que fui me vi pasar (27-XII-2018)

 

Alguien de mi generación compañero
de mis años párvulos,
que, como yo, no sé por qué no ha muerto,
cruzó hoy la calle
conduciendo un viejo Chrysler.
—          Aunque no había vuelto a verlo desde entonces,
reconocí el perfil de casta familiar.
El perfil desfigurado por la agresión del tiempo.
Derruido por la constante agresión del tiempo.
—          Sin embargo, gracias al pasar fugaz
de esa deteriorada fisonomía,
recordé ¿por un segundo sería? en mi memoria
(la memoria que guarda todo intacto), recordé
recobrándola la faz de mi infancia.
          De su paso quedó un fulgor, un haz de rayos.
Un halo pálido de prímulas
sin despuntar, en inicial pudor de abrirse.
—          En un día cualquiera, un don inefable.
—          Siempre algo así puede pasar un día cualquiera.

Carlos Martínez Rivas
Poemas sueltos
Edición y nota de
Miguel Ángel Echegaray
UAM, México, 2002

Hechizo revertido (26-XII-2018)

 

Un cristal de sal
en el índice,
a mi lengua.
He tragado la lágrima de una sirena.

Hechizo de cocina

Trozo de perejil un manojo
y un apetito genital nos pica como la pimienta roja.
Crucifícame con clavos aromáticos.
Azafráname, que yo te aliñaré.

Hechizo de luna

Íntimas, nadie sabrá lo que te solicito,
nuestro acuerdo tiene la fuerza de cien victorias.
A cuartos eres mi daga
y completa: mi espejo de paladio,
manantial que cura la ceguera,
linterna, cántaro, voz de una virgen muda, trapecio de cristal,
flor de espuma, patrona, perla pendiente,
provocadora de aullidos,
leche de mujer derramada en el desierto, jaula, luna mía,
tras la que caminé años en otro tiempo,
en el que te cantaba mis plegarias y tú me protegías
sin condiciones.

María de Guerra (1970)
Fervores
Conaculta, México, 2011

La Rama (25-XII-2018)

 

En las costas del Golfo de México, especialmente a lo largo de Veracruz y Campeche en cualquiera de las noches que van del 16 al 24 de diciembre, un grupo de vecinos adorna una gran rama de cualquier árbol y la lleva en peregrinación, casa por casa del barrio, hasta llegar a la que ese día será la anfitriona. Mientras caminan cantan versos que son los que siguen, o alguna de sus muchas variantes:

Hola buenas noches, ya estamos aquí,
aquí está la rama que les prometí,
que les prometí venir a cantar,
pero mi aguinaldo me tienen que dar,
me tienen que dar con mucho cariño,
como se lo dieron los Reyes al niño.
Los Reyes al niño le dieron regalos
y usted señorita me da mi aguinaldo.
—          Buenas noches damos
buenos caballeros,
a cantar venimos
al Rey de los Cielos.
—          Naranjas y limas,
limas y limones,
más linda es la virgen
que todas las flores.
—          En un portalito
de cal y de arena,
nació Jesucristo
por la Noche Buena.
—          Venimos de lejos,
a traerte la Rama,
recíbela atento,
hoy y mañana.
—          Abre la puerta o una ventana,
para que veas los adornos,
y los farolitos de ésta tu Rama.
—          A la media noche
un gallo cantó,
y en su canto dijo,
ya Cristo nació.
—          Denme mi aguinaldo,
si me lo han de dar,
la noche es muy corta
y tenemos que andar.
          Ya se va la Rama muy agradecida
porque en esta casa fue bien recibida.
—          Si la muerte tiene un diente,
el demonio tiene dos,
y si no me dan mi aguinaldo,
se las pagarán con Dios.

Anónimo
Veracruz me llena de orgullo
Gobierno del Estado, SECTUR, 2018