Al centro de la lente (17-XI-2018)

 

I
Entre la luz y el agua,
entre un regreso y otro,
el mismo lugar que no se mueve.
Entre el ojo y la indiferencia del árbol,
nuestra mirada.
–          Hubo mar donde nunca lo veremos;
en lugares suntuosos
donde los siglos se hacen visibles.
–          Al voltear hacia arriba somos nosotros
quienes vemos el árbol
porque nunca nos han mirado ni el agua,
ni los árboles que amamos.
–          Se pasa tiempo con ella
sobre una repisa
formándose en el vidrio,
temblando hasta que desaparece;
luz en reposo
o en el baile de sus reflejos.
–          Más allá, contigo,
–ladera entre nubes bajas–
la radiografía de un rayo.
–          Al centro de la lente
un niño escucha a los pájaros
mientras en otra imagen
se estira el sol sobre una barda.
–          Ninguna foto es fija.

II
Cuántas veces ha caído distinta:
lineal,
oblicua,
repentina,
penetrante,
eléctrica,
blanca y amarilla,
vertical,
inesperada,
tibia y fría.
–        Ha sido frágil,
fulminante,
cegadora,
descompuesta,
artificial,
sonámbula y categórica.
–          Es helada,
grosera,
a medias,
de cerradura.

Claudia Hernández de Valle-Arizpe (1963)
Ninguna foto es fija
Ediciones Papeles Privados, México, 2015

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