Nocturno (30-X-2018)

Aquí voy en el río
desconocida, larga.
–          Y cabeceo en el viento
como el toro,
que en éxtasis levanta
la llama de sus ojos,
brillantes por la sed
de oscuras aguas.
–          Y me hundo en la noche
como en el conocido pecho
de mi madre,
húmedo y sin palabras.
Muerdo el fruto del día,
y en el silencio voy
como la rama
enamorada y muda
que danza.
–          Ahí van mis sentidos
prendidos en el vientre de la noche
como siete cabritas
palpitantes y fijas.
–          Sola me quedo,
junto al que se oculta
hollando a sus creaturas.
–          Entre las ramas
flotando van estrellas
como frutillas duras.
–          Bajo este cielo, ay, todas las cosas
van hablando entre dientes
solas y presurosas.
–          Bajo este cielo, ay,
me voy rendida
como la hierba hollada.
Y queriendo cantar,
Y sin hallar palabras.

Dolores Castro (1923)
“Toda la eternidad una paloma”.
En Ritmo. Imaginación y crítica,
núm. 23, CCH Naucalpan

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