Canciones del pozo sin agua (21-X-2018)

 

1
Tumba en el son tu risa,
túmbala, corazón,
tírala al sol, no hay prisa,
corazón.
Tumba tu muerte,
tu llanto,
corazón con suerte,
espanto del espanto.
En este son con ron
–alegría de la agonía–
bébete, corazón,
y túmbate de día.
Hace calor
(¿quién lo hace?)
hazte a ti mismo, tambor,
boca de abismo sonoro,
corazón, grano de oro,
hazte calor.
Tumba tu sangre caliente
Sobre mi frente.
Corazón, no digas nada
por no espantar la espantada
esperanza malquerida,
túmbate, corazón, sobre mi vida.
Y baila conmigo el son,
y cántalo que lo canto,
ven conmigo corazón,
mientras tanto.

2
Aguamarina, la ingrata
piedra que no mata,
aguaceleste, aguajazmín,
ha llegado muy tarde
pero ha llegado al fin.
Aguaceleste viene del este
y del otro. Es un polvorín.
–         Agua de la ribera,
agua del ojo sombrío,
aguafuerte de la muerte
corazón mío.
Aguazul verde amarilla,
agua de estrella estrellada,
he aquí junto a tu orilla
mi mirada.
(¡Qué sabroso usar palabras
para no decir nada!)

3
Cuando estés triste ponte a cantar.
Cuando estés alegre, a llorar.
Cuando estés vacío, de verdad vacío,
ponte a mirar.
–         ¿Qué muralla que pueda resistir el canto?
Nada te puede separar
del terrón de tierra o de la nube
si te pones a cantar.
–         Para cantar hay que saber pocas palabras
y ponerse una en la boca y con ella jugar
como con una piedra o un caramelo
entre el diente y la lengua y el paladar.
Cuando vienes a ver se te derrite
el espanto y el malestar.
Ponte amor mío a cantar
(párala-párala-paralá)
yo te voy a mirar.

4
Como la sombra de los pájaros
pasan los días.
Tengo sueño de vivir.
Mi corazón es un hambre olvidada.
Igual que la arena entre mis dedos
se va la vida
y la tierra florece con flores y con niños.
Tengo sueño de amar,
quiero dormir cantando, como si fuera a nacer
o a morir,

5
Esta noche vamos a gozar.
La música que quieres,
el trago que te gusta
y la mujer que has de tomar.
Esta noche vamos a bailar.
El bendito deseo se estremece
igual que un gato en un morral,
y está en tu sangre esperando la hora
como el cazador en el matorral.
Esta noche nos vamos a emborrachar.
el dulce alcohol enciende tu cuerpo
con una llamita de inmortalidad,
y el higo y la uva y la miel de abeja
se mezclan a un tiempo con su metal.
Esta noche nos vamos a enamorar.
Dios la puso en el mundo
a la mujer mortal
–a la víbora víbora de la tierra y del mar–
y es lo mejor que ha hecho el viejo paternal.
¡Esta noche vamos a gozar!

Jaime Sabines (1926 – 1999)
Recuento de poemas 1950 / 1993
Joaquín Mortiz, México, 1997

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