Atardecer cerca de un río que no se ve (18-X-2018)

 

De pronto se hizo el aire más liviano
y se sintió la vecindad del río,
más fresca la presencia del estío
y el azul de encendido meridiano.
–         Por trechos se aclaró el camino llano
de verde yerba y de trigal sombrío,
y la tierra, cubierta de rocío,
mostró flores al borde del pantano.
–         Un agitarse de pañuelos rojos
los pájaros dorados por la tarde
semejaban rompiéndose entre abrojos.
–         Desdibujar de cerros y de lomas
bajo el reflejo de la luz cobarde
que encendió las últimas palomas.

Juanita Soriano (1918 – ¿?)
De Difícil luz,
en Antología de la poesía nuevoleonesa,
de Eligio Coronado
La Biblioteca de Nuevo León,
Monterrey, 1993

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