Después del aguacero… (23-IX-2018)

 

Después del aguacero
chapotean los niños.
El sol a ratos
en la colonia Moctezuma,
cerca del aeropuerto.
Llega el Concorde,
desciende su figura de arcángel
entre aviones varados.
El ruido de turbinas
estremece a María.
–          Era el brumoso atardecer
por la calzada,
cuando el arcángel se inclinaba
sobre los hombros de María.
Eran tan sólo los instantes
de la fiera y sus pavores.
Era en realidad entrenamientos
del animal en celo.
Era tan sólo una tormenta en clave
hacia el artero domador en ronda,
humedad en los ojos y en la voz.
Era la hora en que
el bárbaro diamante de la estrella
abría el postigo
y trizaba el espejo.
–          Era el brumoso atardecer
cuando el arcángel desnudaba
los hombros de María.
–          Por donde los tejados
las alas acariciaban la piel azul del aire.
El placer venía de lejos
sobre la tierra apisonada.
El ángel duerme en el regazo de María.
Sueña
lo que su mente pervertida anuncia.
–          Tres días después de la visita
María detuvo el sueño;
volvió a vivir
el pecho duro y liso del arcángel,
el perfil fatigado
y el fuego
sobre su vientre en fruto.
–Todo ángel es terrible,
diría en la duermevela.

Víctor Sandoval (1929-2013)
Poesía reunida
FCE, México, 2008

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